Editorial

Herida y tumor

Herida y tumor

Estados Unidos y España, los más grandes recipientes de la inmigración dominicana, padecieron un febrero lúgubre en términos de  pérdidas de puestos de empleos, en medio de una crisis económica y financiera sin alivio ni solución a la vista.

En la tierra del Tío Sam se reportó el cierre de 697 mil plazas de trabajo y en España 154 mil, en tendencia al precipicio laboral que proyecta que millones de trabajadores habrán perdido sus empleos al final de año en ambas naciones.

Con la pérdida de más de un millón de puestos de trabajo desde 2008, el número de desempleados en territorio español asciende ya a  3.5 millones, 900 mil de los cuales  no reciben prestaciones laborales porque quedaron excluidos del régimen de Seguridad Social.

Por igual, los fondos del seguro de desempleo estadounidense, literalmente no alcanzarían para la impresionante masa de desempleados que ha generado la crisis económica sin precedentes, que ha elevado el índice de desempleo por encima de dos cifras. La desocupación laboral en España llegaría en 2010 a un 17 por ciento.

El asambleísta dominicano Nelson Castro dijo a Listin Diario que el desempleo y los altos precios de los alquileres afectan a la comunidad dominicana en Nueva York y citó el caso del condado de El Bronx, donde residen unos 130 mil criollos que padecen la más alta tasa de desocupación de todo el Estado.

Puede decirse que los despidos masivos representan la herida abierta de un grave padecimiento que convulsiona la anatomía mundial, por donde debería contenerse una dilatada hemorragia de desaliento que se expande por todo el mundo.

 La economía dominicana también padece del tumor del desempleo, por lo que el presidente de la Asociación de Zonas Francas, Fernando Capellán, ha advertido que se produciría una situación devastadora en término de desocupación laboral, a menos que se apliquen medidas urgentes que devuelvan competitividad al sector exportador.

Gobierno, sector empresarial, sindicatos, liderazgo político y social deberían aunar esfuerzos para evitar que la herida del desempleo se vuelva incurable y que sus devastadores efectos infecten de manera irremediable a la sociedad toda.

El Nacional

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