Leonel Fernández dice que el 90% de los casos de narcotráfico terminan en impunidad. Como si quisiera completar la crónica, Hotoniel Bonilla, el medroso jefe de la Dirección de Persecución de la Corrupción Administrativa, dice que en este país solo quienes carecen de poder son condenados. Se conjugan en ambas declaraciones la desfachatez y la demagogia.
De denuncias no se trata. Por razones obvias, Leonel Fernández y Hotoniel Bonilla no pueden hacer denuncias. Leonel Fernández encarna el poder y Hotoniel Bonilla luce pusilánime cuando habla y también cuando permanece callado.
El presidente y sus allegados hablan de lo inocultable tratando de evitar que llegue un rayo de luz a los rincones donde guardan lo inconfesable.
Leonel Fernández habló en el Foro Regional sobre Integración, Seguridad Ciudadana y Desarrollo Regional, evento al que invitó al hondureño Porfirio Lobo, quien vino a hablar de derechos humanos. ¡El atraso político los cría y el servilismo los junta!
Leonel Fernández participa en ese tipo de espectáculos en aras de afianzar su posición en este podrido sistema político. Participa en el montaje de las elecciones (de algún modo hay que llamar a ese evento, no sin decir que está marcado por la prostitución del voto), pero se niega a dejar el escenario a Hipólito Mejía y a Danilo Medina.
Cumplirá, si es necesario, con el ceremonial de entregarle la banda presidencial a uno de los dos, pero no está dispuesto a ceder el protagonismo que obtuvo primero a través de la mentira (nunca fue partidario de un proyecto de liberación nacional o de reformas dirigidas a fortalecer el proyecto de nación) y que impuso y afianzó mediante una alianza con el balaguerismo rancio y utilizando recursos de ese sector, procedentes de saqueo al Estado, del despojo a las mayorías y de otras formas de delito.
Danilo Medina pretende que Leonel Fernández le traspase cuotas de poder, por el hecho de que ambos proceden de la misma matriz y juntos buscaron acceso a los cofres que contenían el dinero que les franqueó su entrada al Palacio Nacional.
Hipólito Mejía amarraría en cualquiera de las torres Diandi o Liondi la chiva que amarró en el patio de Balaguer (o algún cervatillo que ella procreara) sellando la alianza que lo condujo a favorecer a millonarios balagueristas (como Guaroa Liranzo) cuando se corrió el velo a la quiebra fraudulenta de Baninter.
¿Acaso no les garantizó impunidad a Leonel Fernández y a sus allegados y en el 2004 gestionó y obtuvo el mismo favor para él y los suyos?
La pose, la mentira y el dinero de procedencia nada limpia, generaron y mantienen la condición de dirigentes a quienes sustentan este sistema inicuo…

