El senador Ted Cruz, de origen hispano, puede que haya marcado un hito al postularse como candidato a la presidencia de Estados Unidos. De padre cubano, nacido en Canadá y graduado en Harvard, el legislador, a pesar de su rutilante carretera política, se ha lanzado a una apuesta arriesgada. Muchos activistas e hispanos no han tardado en repudiar sus aspiraciones, porque no les inspira confianza.
A pesar de ser el primer latino en declarar su candidatura en la comunidad hispana ha surgido el temor de que pueda convertirse en el más opuesto a la inmigración de todos los que aspiran llegar a la Casa Blanca. Otros le han sacado en cara su oposición a los programas de alivio migratorio que ha tratado de ejecutar el presidente Barack Obama.
Cruz no la tendrá fácil con los que se suponen los suyos, primero en la batalla interna, y luego ante una eventual nominación presidencial. Desde ya han comenzado a decirle lo que tal vez menos le gustaría oír al inicio de su carrera.

