El ministro de las Fuerzas Armadas ha soltado un buscapié sobre la relación de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) con el exjefe de operaciones de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) solicitado en extradición.
El almirante Sigfrido Pared Pérez declaró que el coronel Francisco Hiraldo Guerrero gozó, durante ocho años, del apoyo de la DEA.
Las declaraciones de Pared Pérez, un oficial responsable y transparente, no pueden ser más comprometedoras para la agencia estadounidense. ¿A qué viene la aclaración de un oficial, por demás competente y comedido? Puede que Pared Pérez decidiera destapar una caja de Pandora para poner los puntos sobre las íes. Porque ahora es posible que la DEA estuviera detrás de muchas de las operaciones que se atribuyen a Hiraldo Guerrero.
En honor a la verdad cuesta aceptar que en una entidad tan vigilada un oficial con tantas responsabilidades pudiera ligarse al narco durante tanto tiempo sin despertar sospecha.

