Por Elvis Valoy elvisvaloy@yahoo.es—
Los parámetros de política exterior de una nación deben ser claros y precisos. Nunca pueden dar síntomas de ambigüedad, pues las contradicciones en neurálgicos aspectos diplomáticos dan pábulo a inconsistencia e inexactitudes.
Resultó con matiz confuso la respuesta del ministro de Relaciones Exteriores Roberto Álvarez al ser entrevistado por el Grupo de Comunicaciones Corripio, anunciando la construcción de un hospital en la provincia de Dajabón, el cual le daría cobertura a las parturientas de nacionalidad haitiana, agregando que el proyecto contaba con la colaboración del empresario Fernando Capellán y el Grupo M.
Álvarez puntualizó que: “… el doctor Báez estuvo visitando el área y haciendo el levantamiento de las necesidades. Ya el presidente Moïse dio la anuencia para que se estableciera un hospital en esa zona…”.
Sin embargo, las aseveraciones del canciller parecen haber generado una alta dosis de escozor en el Palacio, obligando al presidente Luis Abinader a corregir el desatino.
Lo cauto es colaborar con la nación vecina, pero en su terreno, que finalmente fue lo planteado por el gobernante, en su rendición de cuentas del pasado 27 de febrero cuando dijo:” … la instalación, con colaboración internacional y en coordinación con su gobierno, de hospitales de maternidad en el lado haitiano de la frontera, que puedan dar servicio a sus mujeres, en condiciones dignas y evitando la saturación de los servicios de salud dominicanos…(SIC)”.
Las pertinentes aclaraciones durante su discurso, el mandatario y jefe de la política exterior enderezó el entuerto que tanto bisbiseo había generado.

