Opinión

Huele a peligro

Huele a peligro

Héctor Pérez Tovar

Negar la nacionalidada descendientes haitianos nacidosy criados aquí, que estudiarony vivieron siempre aquí, solo conocen este país, hablansolo español, arraigados ycon relaciones familiares, laborales y socialesaquí, que además se sientene identifican como dominicanos, sería una atroz e inhumana vulneración de derechos. Ellos son dominicanos.

Pero sería atentatorio a la constitución y a la estabilidad jurídica darle la nacionalidad dominicana a ilegales que burlandolas leyes migratorias obtienen documentos de manera fraudulenta corrompiendo burócratas, comprando apellidos y suplantando identidades. Estos no son dominicanos. De manera muy excepcional,y si legalmente fuera factible, habría que perdonarle el delito mediante una gracia especial y permitirle iniciar su regularización.

El Estado está obligado a respetar los acuerdos internacionales relativos a los derechos humanos. Estos acuerdos tienen jerarquía constitucional, pero siempre respetandonuestra soberanía. Respetamos las decisiones migratorias de otros países, aun cuando nos afectan directamente, asítambién, nuestras decisiones deben ser respetadas.Otros países u organismos internacionalesno pueden, por intereses propios, imponernos a sangre y fuegounaagenda migratoriaque es competencia soberana nuestra.

Seria atentatorio a la tranquilidad yla paz social, ytambién anuestraestabilidad economía, seguir permitiendo esta inmigración ilegal, indocumentada e incontroladaapoyada e incentivada, por intereses económicos, por empresarios, constructores, agro empresarios, dueños de fincas, comerciantes, militares corruptos y mafias de traficantes. Esta masa inmigratoriailegal, seguirá creciendo abrumadora y peligrosamente en la misma proporción en que se deteriora la situación político-económica haitiana a causa de la ineptitud y la corrupción desus estructuras gubernamentales.

Todo país, en función de su geografía y economía, tiene determinada capacidad de absorción de inmigrantes. Nuestros recursos no alcanzan ni para nosotros.

Esta situación es responsabilidad de los políticos populistas, gobernantes irresponsablesy timoratos, negociantes, autoridades corruptas y un país que finge no darse por enterado.

El Nacional

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