En demanda de la terminación de un hospital que se comenzó hace 8 años y que se resuelva el problema de agua potable en Higüey se convocó una huelga de 48 horas. El solo hecho de que se llamara a un paro, sin importar que no concitara respaldo, es de por sí perturbador. La provincia concentra la mayor inversión de la industria turística, la que se sabe es muy sensible a huelgas y otros movimientos sociales que por estos lares casi siempre generan algún tipo de violencia.
La participación del transporte supone un caos por las dificultades para las personas que laboran en los diferentes complejos turísticos de la zona. Los convocantes debieron reflexionar antes de hacer el llamado.
Pero también las autoridades tienen que prestar atención a reclamos sobre necesidades que se han ido postergando. Es inconcebible que la ampliación del hospital tenga 10 años paralizada y que en Higüey, donde, se han ejecutado costosísimas obras de infraestructura, no haya agua.

