Lo ideal es que los desechos sólidos sean separados desde la fuente (los hogares, industrias y locales comerciales). Esto, no sólo impide que se mezclen los materiales para que los materiales recuperados sean de mejor calidad, sino que además, permite que sean recuperados antes de llegar al vertedero. Es decir que, en materia económica, la operación de desecho sólo llevaría consigo un costo de flete o transporte y no habría que pagar por depositar esos recursos redirigidos en el vertedero.
El vertedero de Duquesa contará con una planta para el embajale de cartón, plástico y papel para enero del 2010. La planta costará US$4 millones y se estima recuperará 26,000 toneladas mensuales de material reciclable.
El diseño de la nave consta de bandas transportadoras que hacen pasar los desechos por múltiples etapas para separarlos in situ.
En un principio, la planta solo contempla el embalaje y venta, y no el procesamiento de los materiales para recuperarlos e introducirlos a nuestras industrias.
Si bien la inversión en plantas que procesen los materiales es mayor, es indispensable para que los materiales se queden dentro del mercado y sean absorbidos por el mismo, permitiendo su recuperación sin tener que incrementar su huella de carbono, como es el caso actualmente, cuando son exportados a la India o China.
El consumo de energía o combustible al exportar esos materiales (en especial a países tan lejanos) hace que la operación de reciclaje no sea tan atractiva desde el punto de vista medioambiental.
Esto así, porque emiten grandes cantidades de anhídrido carbónico en estas operaciones, lo que contribuye al calentamiento global.
Aún así es un buen paso para reducir la cantidad de desechos que termina en el vertedero. Y es una iniciativa que servirá de inspiración para otras empresas con similares propósitos.
