Me ocasionó sorpresa el reproche de Hugo Chávez a sectores venezolanos que califican a Rómulo Betancourt de padre de la democracia de es país.
De Betancourt tuve una imagen favorable, introdujo la democracia en Venezuela (democracia con defectos, pero democracia), después de una cadena de regímenes dictatoriales que sucedieron en ese país. Además, el atentado criminal de que fue víctima de parte de trujillo y su posterior relación con Bosch, contribuyeron a que se le perciba como un paradigma de las libertades democráticas.
Betancourt era el líder de Acción Democrática y propició la democracia interna, surgiendo Carlos Andrés Pérez como uno de sus discípulos, alcanzando la Presidencia de Venezuela en dos oportunidades y estableciendo magníficas relaciones con el Partido Revolucionario Dominicano y el doctor Peña Gómez. Carlos Andrés, independientemente de los errores que le atribuyen en su país, fue muy solidario con República Dominicana, jugando un rol estelar cuando Balaguer intentó desconocer la voluntad popular en las elecciones de 1978.
Por razones de gratitud con Carlos Andrés, víctima de un intento de derrocamiento por Chávez, tuve dudas y reservas sobre el carácter revolucionario del teniente coronel, pero este hombre ha venido a ser una especie de bendición para Venezuela y el continente.
Carlos Andrés era un demócrata, pero con limitaciones, que no se detuvo a realizar transformaciones sociales y económicas como Chávez.
Carlos Andrés era solidario con las causas democráticas de la región, pero Chávez lo supera, porque los problemas de los países vecinos el presidente venezolano los asume como suyos.
A Chávez lo admiro mucho y no quisiera morir sin ver en mi país un presidente con sus características.

