En la fábula El Aguila y el Cuervo del histórico escritor español Félix María Samaniego, la segunda ave hace un intento frustrado en imitar a la primera, sin siquiera mínimamente poder parecerse.
Se ennoblece el estelar tercera base dominicano Manny Machado, quien en sus últimas declaraciones aparecidas en los medios de comunicación anunciando su disposición de jugar nueva vez en el 2021 con el seleccionado dominicano, en el Clásico Mundial de Béisbol.
El antesalista criollo no da señales de obnubilación, a pesar de meter en sus alforjas, nada más y nada menos que US$ 300 millones de dólares de su contrato con el equipo Padres de San Diego, manteniéndose humilde, conducta que lo eleva en el firmamento.
Con un promedio de bateo de 282, 175 jonrones y 513 carreras impulsadas, el otrora estelar de los Orioles de Baltimore y de los Dodgers de Los Angeles, ahora con San Diego, refiriéndose a su participación en el próximo mundial de béisbol, dijo: “Si me invitan estoy ahí, fue una gran experiencia ser parte de ese conjunto, jugando para mi país y siempre que me inviten, estaré presente”.
¿Valores inculcados en el seno de la familia? ¿Ideas adquiridas con el discurrir del tiempo? ¿Antes que las riquezas, amor y altruismo por el prójimo y sus orígenes? Lo que sea que mueva a Manny Machado a tomar decisiones de esta naturaleza lo sitúan en la cúspide en donde únicamente las águilas se atreven.

