Opinión

Humildad peledeísta

Humildad peledeísta

Independientemente de los alegatos de uso de recursos del Estado, hay que admitir que el Partido de la Liberación Dominicana obtuvo un triunfo contundente y se convierte en la primera organización política, en nuestro país, en ganar consecutivamente cuatro procesos eleccionarios.

          No es motivo, sin embargo, para la embriaguez política. Contrariamente, las circunstancias le aconsejan a su liderazgo colegiado a exhibir una conducta humilde.

          Y es que una de las lecturas que saco del recién concluido certamen electoral  es la alta votación alcanzada por el PRD (un 42%), a pesar de lucir desarticulado, sin dirección, sin propuestas sobre los problemas nacionales, dividido y desconectado de múltiples segmentos que en el pasado les fueron afines. Si se enmiendan algunos de esos errores, el PRD se tornaría en una organización difícil para los comicios del 2012.

          Partir de esa medición, empero, no significa un triunfo automático del partido blanco, porque son las circunstancias las que determinan la evolución y comportamiento definitivo del electorado en una contienda. A veces se producen sorpresas espectaculares.

          ¿Quién iba a pensar, por ejemplo, que el PLD, que apenas recibió un 13% de los sufragios en los comicios de mayo de 1994, ganaría el poder político dos años más tarde? ¡Increíble!

          El Partido Revolucionario Dominicano ganó 29 senadores en el certamen de medio término de 2002, pero dos años más tarde fue electoralmente aplastado por el PLD, 57% contra 33%. Los porcentajes alcanzados en procesos anteriores sirven de indicadores para hacer proyecciones, pero lo básico es realizar estudios de opinión regularmente, para conocer las inquietudes de la gente y establecer los aspectos a trabajar y responder satisfactoriamente a las necesidades de los electores. Y ofertar una actitud humilde no cuesta nada y otorga grandes beneficios políticos.

El Nacional

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