La promoción de que existe una «ideología de género», comienza a llegar al país de la mano de la Iglesia Católica que ya ha traído a «expertos» y «expertas» en el tema que en contra de la noción de género, establecida por mucho tiempo, como una serie de comportamientos y rasgos que la cultura y las sociedades construyen sobre el sexo biológico.
Y más rechazado aún por lo más conservador del pensamiento religioso, es pensar que, si los papeles tradicionales de las personas, son simples construcciones sociales -como padre, madre, etc- entonces, las identidades más allá del concepto binario, hombre y mujer, son igualmente válidas. Todo esto, de acuerdo a esa élite ultra conservadora, rompe con el «orden natural» de la humanidad y con los famosos «valores de la familia».
La verdad es que el término «Ideología de Género» nace para contraponerse a los avances por el reconocimiento de los programa por los derechos humanos de las personas en general y los derechos sexuales y derechos reproductivos, en particular. Una raíz profundamente homofóbica y misógina que rechaza todo lo que rompa con el control adultocéntrico y tradicionalista.
Es un término inventado, una mezcla de ideas dispares que solo está en las frases panfletarias de sus creadores y creadoras, sobre un concepto que no existe, es un invento para oponerse al avance de los derechos humanos de las personas, adquiridos por el solo hecho de nacer y presentes a lo largo de toda la vida.
Mientras la «ideología» es un conjunto de ideas que explican «la realidad», el género y es una categoría que estudia el conjunto de características psicológicas, sociales y culturales, asignadas a las personas a través de tiempo, sus causas y consecuencias en la humanidad.
Las personas que estudiamos género, analizamos las diferencias y desigualdades entre las personas, desde los niveles científicos e histórico sociales, contando con toda una literatura de soporte que fundamenta la incorporación de otros temas importantes en el desarrollo humano, como es el de la diversidad sexual.
La famosa «ideología de género», además, se basa en la falsa premisa de que, quienes promovemos la perspectiva de género, pertenecemos a un gran plan internacional, un movimiento organizado con una agenda común. (Ya quisiéramos que fuera así!).
Es decir que, a propósito y con su buena dosis de alevosía, el sectarismo ultra radical, decide definir peyorativamente -y para infravalorarlo- al género como una «ideología», un nombre de «cuco» inventado para luchar contra la amenaza de reconocer que el sujeto universal, no es masculino y que la diversidad, existe y reconocerla, es también cristiano.

