Opinión

Igualmente desiguales

Igualmente desiguales

La primera Mesa de Género, fue presentada en la Escuela Nacional de Formación Electoral y del Estado Civil (EFEC), de la JCE, con la participación de figuras de los diferentes partidos, de la sociedad civil, la mayoría de los jueces de la JCE y la doctora Aura Celeste Fernández, coordinadora del Consejo de la EFEC, a quien hay que felicitar, porque la actividad responde al compromiso contraído por ella en Ciudad de Guatemala, en el “Seminario de Homologación de la Legislación Electoral y de Partidos Políticos: Hacia la equidad de género”. 

Y la magistrada Fernández, que abrió la actividad con un recuento de las estadísticas nacionales de participación política y su inequidad democrática, cumple contando con un equipo de trabajo dirigido por la doctora Odalys Otero, a la que también hay que cumplimentar, y con el pleno de una JCE que parece dispuesta a satisfacer los preceptos electorales de apoyo a las mujeres candidatas, una decisión que la distingue.

El tema “Sistemas Electorales y Cuotas Femeninas”, fue desarrollado por la especialista en Derechos Humanos Isabel Torres, nicaragüense establecida en Costa Rica, con precisión y experticia, empezando por señalar que al hablar de Derechos Humanos, se hace referencia a dos principios  asociados a la igualdad y a la discriminación, situación que pone en desbalance a la mitad de la humanidad.

Torres, mencionó cómo hombres y mujeres somos igualmente desiguales, aludiendo a la expresión de John Rawls en su libro Justicia como Equidad (1958), con la que el autor sintetizó los dos principios desarrollados en la obra: el de la libertad y el de la diferencia, fundamento de la justicia como equidad o como imparcialidad, tan ignorados cuando se construye la democracia solo en clave masculina.  

La resistencia se ve cuando hablando de la cuota mínima de 33%, establecida como afirmativa por la ley electoral, la referencia adquiere el sentido de una solicitud de privilegio y no de una demanda justa y equitativa que debiera otorgarse en paridad, tal y como está conformada la humanidad.

También se ve en las trampas políticas de los partidos para negar el derecho socio cultural a tan regateado bono, algunas enumeradas por  Fernández en su discurso de apertura, como: “la política del relleno”, poniendo mujeres en los puestos imposibles de salir favorecidos;  “la política de hacer bulto, cumpliendo con el 33%, pero no en cada demarcación, sino de manera global; “la política del engaño”, apareciendo las mujeres en la boleta, son elegidas pero el partido las obliga a renunciar y pone a hombres; “la política de abandonarlas a su propia suerte”, apareciendo en la boleta, pero sin apoyo económico y técnico.

No solo es el transfuguismo, ¡no!

El Nacional

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