En determinadas instancias de poder, se ha hecho costumbre convocar a los directores de medios de comunicación con el propósito de apañar verdades. En momentos de efervescencia, lo hace la Embajada de Estados Unidos. Con frecuencia el convocante es el Presidente de la República, y el pasado lunes fue el Ministerio Público, junto a la Policía Nacional y la Dirección Nacional de Control de Drogas.
Presentaron imágenes obscenas, evadieron preguntas y apañaron la complicidad en el lavado y en otros negocios sucios de funcionarios civiles y militares y de ciertos empresarios.
En las imágenes figuran menores. Las autoridades tienen el deber de elaborar un plan de rescate y diseñar un proyecto de reeducación, además de añadir el cargo de abuso sexual contra menores a quienes participaron en esas orgías.
Las tropelías de José Figueroa Agosto son conocidas, y en las fotos publicadas de fiestas y orgías, sólo figuran sus aliados identificados. Y los otros, ¿no bailaban?
El espectáculo pornográfico debe ser sustituido por los nombres de los altos funcionarios civiles y militares vinculados a la red y por la respuesta a preguntas básicas sobre el destino de los cargamentos de drogas y el dinero y sobre la participación de la Embajada de Estados Unidos en el tratamiento del caso.
Es más cómodo exponer a menores que tocar a los intocables. ¡Qué descaro!
Las evasivas reflejan que el pacto de impunidad va más allá de los partidos. En torno al asesinato del ex coronel José Amado González, nada fue revelado el pasado lunes. El encuentro fue ruidoso, pero el silencio de que estuvo rodeado es más elocuente que todo cuando se dijo. ¿Por qué no habla el presidente Leonel Fernández? Amando como ama el circo, ahora no hace una pirueta. ¿A qué teme?
Convocaron a los medios para apañar lo cierto, no para hacer revelaciones.
Se protege, es obvio, a grandes empresarios, a funcionarios civiles y militares y a miembros del grupo diplomático de mayor influencia en el país que nada hicieron para lograr que Agosto, boricua de nacimiento, regresara a la cárcel de la cual escapó hace más de 10 años (con ayuda de quién sabe quienes) estando sentenciado a 209 años.
Desde el Estado, ciertos funcionarios asignan contratas y reparten favores que cobran en contribuciones de campaña y aportes a sus fortunas personales.
En el año 2000, un general retirado explicó el origen de su fortuna afirmando que a todos los generales les regalan.
Se diría que de esos polvos surgieron estos lodos, pero sucede que el polvo y los lodos tienen el mismo origen y el mismo nivel de contaminación. Las actuales autoridades, en lugar de limpiar el ambiente. le añaden más estiércol. ¡Qué asco!

