Los resultados de estudios recientemente efectuados en Puerto Rico que comprueban de forma categórica y concluyente que las cenizas de carbón producen cáncer, reseñados por el período La Perla del Sur de la vecina isla, son una admonitoria advertencia de los graves riesgos que representan para la salud la creciente montaña de cenizas arrojadas al aire libre por la Central Termoeléctrica Punta Catalina en las proximidades del batey San José, en la provincia Peravia.
En marzo pasado, el estudio realizado por la prestigiosa Universidad de Duke, Carolina del Norte, EUA, de las cenizas de Punta Catalina, determinó que estos residuos son tóxicos, representando importantes riesgos para el medio ambiente y la salud humana.
Este estudio de la universidad estadounidense estableció que la concentración de metales pesados tóxicos en los lixiviados de las cenizas de Punta Catalina, incluyendo molibdeno, selenio, litio, talio, bario y plomo “exceden valores de umbral para agua potable y ecología de la Organización Mundial de la Salud (OMS), del Nivel Máximo de Contaminación (MCL) para agua potable de la Agencia estadounidense de Medio Ambiente (EPA), y los Criterios Nacionales de Exposición Crónica para la Vida Acuática (CCC) recomendados por la EPA”.
Los pronósticos de la Universidad de Duke sobre los posibles daños que causarán las cenizas de Punta Catalina, ya están confirmados como hechos consumados en Guayama, en el Sur de Puerto Rico.
Como lo reseña La Perla del Sur, el pasado 27 de octubre se detectó en el pozo de monitoreo número 5 de Guayama, el doble de la concentración de arsénico que la agencia de EUA de medio ambiente, EPA, establece como “seguro” en cuerpos de agua.
La lectura de 0.022 miligramos por litro de arsénico -de un límite máximo de 0.010- no es la primera que rebasa el tope tolerado por la EPA. El 23 de septiembre de 2019 otra muestra del mismo pozo violó el margen de seguridad permitido para este metal pesado, con lectura de 0.015 miligramos por litro, aclara La Perla del Sur.
Igualmente señala que el pozo de monitorio número 4, colindante al depósito de cenizas, se registraron incrementos de litio de 0.96 y 1.1 miligramos por litro, 27 veces superior al máximo determinado por la EPA. En el 2019, el agua de este pozo contuvo 0.42 miligramos por litro de litio lo que representa un incremento de 161% de un año a otro.
Por: Enrique de León

