Los dominicanos conmemoran mañana el 182 aniversario de la proclamación de la Independencia Nacional, efeméride que debería festejarse pletórica de orgullo patrio, con la renovación del compromiso de acarrear en el corazón el designio duartiano de que esta nación será libre por siempre o se hunde la isla.
Desde el descubrimiento o conquista de América, la historia del gentilicio taíno y del Santo Domingo Español ha estado repleta de episodios heroicos en desiguales batallas contra imperios europeos en defensa del territorio, cultura y costumbres que se labraron los hijos de esta tierra insular.
La Hispaniola estuvo por siglos sumida en pobreza y atraso a causa del abandono a que fue sometida por la corona española, al punto que la zona oeste de la isla quedó deshabitada a principios del siglo XVII por orden del gobernador Antonio de Osorio, para evitar contrabando e influencia extranjera, lo que con el tiempo devino en la creación del Estado haitiano.
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Las figuras de la separación de Haití y la fundación de la República están estrechamente vinculadas con el arraigo histórico y cultural de un conglomerado humano de raíces hispánicas y un liderazgo asociado a las corrientes políticas liberales que promovió la creación del nuevo Estado de convivencia, inclusión y libertad.
No se olvide nunca que la empresa independentista fue concebida, impulsada y liderada por una pléyade de jóvenes liderada por Juan Pablo Duarte, que promovieron concepciones humanísticas basadas en el ideal de una nación libre, independiente sostenida en la justicia y la equidad.
Haití emprendió su revolución para emanciparse de la esclavitud francesa y proclamar su independencia (1804), en tanto que el Santo Domingo Español, proclamó en 1844 el fin del dominio haitiano y la creación de una nación libre e independiente, emprendimientos paralelos de pueblos con raíces diferentes, aunque no divergentes.
La patria de Duarte, Sánchez, Mella y de los Trinitarios ha enfrentado a lo largo de su historia con denodado fervor patriótico agresiones foráneas que en vano intentaron retornar las manecillas del reloj a tiempos del coloniaje, ocupación o avasallamiento imperial.
Al cumplirse mañana el 182 aniversario de la Independencia Nacional, un gentilicio agradecido rinde tributo a los padres de la nacionalidad, héroes y mártires que ofrendaron vidas, bienes y padecieron tribulaciones en la construcción y defensa de tan noble empresa, que presentes y futuras generaciones han de comprometerse a defenderla y preservarla por siempre.

