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Votar en conciencia

Monseñor Fernando Sebastián Aguilar, arzobispo de Pamplona, España, al momento de aquella ciudad encontrarse cerca de las elecciones autonómicas, publicó un artículo en abril 27 de 2007, el cual aplica totalmente a nuestra realidad política-electoral, por lo que creemos importante reproducir este escrito que invita a reflexionar para votar en conciencia.

Monseñor Fernando Sebastián Aguilar, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela: “Dentro de pocas semanas los ciudadanos ejerceremos el derecho y la responsabilidad de decidir con nuestro voto a qué partido encomendamos la gestión de los asuntos públicos. Como Pastor de los católicos de Pamplona y Tudela, consciente de que no es tarea fácil, me siento obligado a ofreceros algunas orientaciones morales concretas.

El hecho de ir a votar es un acto importante. Quienes ocupan los puestos de gobierno tienen mucho poder y están en condiciones de influir mucho en nuestra vida. Esto, que es siempre verdad, lo es más todavía en las próximas elecciones.

Hay que votar en conciencia según unos criterios morales objetivos. El votante configura y decide su voto valorando los aspectos que le parecen más favorables para su bien y el bien común de los ciudadanos. Cada uno debe valorar los diversos elementos y circunstancias actuando libremente según su propio juicio y su recta conciencia. En democracia es indispensable que cada ciudadano pueda intervenir en la vida política según su propio criterio y su propia conciencia con absoluta libertad y plena responsabilidad. Este es nuestro caso, pues las personas de recta conciencia y de buena voluntad, consideramos que los aspectos morales de las cuestiones debatidas son muy importantes para el bien de las personas y el de la sociedad entera, a medio y largo plazo.

En el caso, nada infrecuente, de que ninguna opción política satisfaga las exigencias morales de nuestra conciencia, la recta conciencia nos induce a votar aquella alternativa que nos parezca menos contraria a la ley natural, más apta para proteger los derechos de la persona y de la familia, más adecuada para favorecer la estabilidad social y la convivencia, y mejor dispuesta para respetar la ley moral en sus actividades legislativas, judiciales y administrativas.

En las presentes circunstancias, desde el punto de vista moral, lo que se puede decir con claridad y seguridad es que, en este caso concreto, para votar responsablemente, es preciso anteponer los criterios morales a las cuestiones y preferencias opinables y contingentes de orden estrictamente político. Habrá cuestiones secundarias que tengamos que dejar en un segundo plano para atender en primer lugar a los aspectos y consecuencias de orden moral de nuestro voto. Esto ocurre siempre que las propuestas de los partidos desbordan sus legítimas competencias y afectan a cuestiones de orden moral que tienen que estar por encima de los avatares políticos.

El buen criterio de los votantes es el verdadero guardián de la salud moral y cultural de las sociedades y de los pueblos. Esta es ahora nuestra situación. Dios nos ilumine y nos guíe por el camino del buen sentido y de la justicia, pilares de la paz y del verdadero progreso”.

Pamplona, 27 de Abril del 2007.

 “No vendas tu voto por una migaja, pues sin darte cuenta esa migaja desmigaja tu futuro y tu dignidad…Vota con conciencia, vota por lo que tu corazón te diga, vota por honestidad…”.

El Nacional

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