En la entrega anterior destacábamos el interés de la sociedad de quitar los rangos a los policías, creyendo que de esta manera se desmilitarizan y se hacen más eficientes, lo cual queda rebatido con el simple ejemplo de Chile, con sus carabineros que son una policía completamente militar y dependiente de la estructura orgánica de las FFAA chilenas y sin embargo son la policía más eficiente y prestigiosa de toda América. Queda claro entonces que estos argumentos de rango y estructura militar son irrelevantes.
Lo importante a destacar y debatir es que las Fuerzas Armadas han sido el principal obstáculo en el progreso del organismo policial y en este momento siguen siendo la principal amenaza. Debido a la pérdida o ausencia del rol que define su naturaleza, la defensa y la descuidan, tienen que justificar su existencia y su excusado presupuesto, cuya ejecución nadie se atreve a cuestionar. Impidiendo de esta manera el desarrollo institucional de la función policial acorde con las demandas ciudadanas y la evolución de los conflictos sociales.
Estos planteamientos expresados son muestras de que no sólo la policía, sino también las Fuerzas Armadas demandan de una reforma y la redefinición urgente de su rol policial, usurpado durante tantos años en las funciones de: Policía de Bancos, Puertos, Aeropuertos, Medioambiente, Tránsito, Escuelas, Turismo, Costas, Fronteras, Aéreas, Diplomática, Canina, Montada, además Policía de Investigaciones de Drogas, Migración, DNI.
Así como la Seguridad Presidencial y de las diferentes oficinas públicas, las cuales en conjunto conforman la Seguridad Interna o Seguridad Pública del Estado Dominicano, funciones todas de naturaleza policial.
No hay razón ni impedimento que justifique el descuido de nuestras fronteras con unas FFAA conformadas por 55 mil miembros aproximados y un presupuesto militar que duplica el de la Policía Nacional.
Otra razón por lo que todo esto ha sucedido se debe a la falta de interés por parte de los miembros de la Policía Nacional, especialmente de sus dirigentes que a través de la historia no hemos sabido defender nuestra institucionalidad y nuestros roles.
El citar estos ejemplos en estos momentos requiere de mucha atención, puesto que estamos a días de un cambio de gobierno y el tema seguridad se ha convertido en el principal dolor de cabeza del pueblo dominicano y así lo reflejan todos los estudios publicados.
Cabe destacar que la Policía Nacional como institución no ha sabido defender su rol, su espacio institucional y adecuar la preparación de sus miembros acorde a los conflictos sociales, demandas ciudadanas y nuevos tipos de delitos, pues sus principales actores se han empeñado en defender intereses personales y de grupos particulares.
Lo grave de todo esto recae en que el Estado dominicano que debe redefinirse, ya que está perdiendo la capacidad de defensa nacional por parte de las Fuerzas Armadas, responsables esencialmente de garantizar la soberanía del Estado dominicano y la integridad territorial, y por otro lado la Policía Nacional está perdiendo su espacio y su capacidad de cumplir con sus funciones de garantizar la seguridad pública y la seguridad ciudadana, además de pagar los reclamos, estigma de la sociedad y principalmente de las víctimas fruto de estos conflictos institucionales que impiden cumplir con su rol.

