Las personas buenas, por ser buenas, se confían y se descuidan, lo cual es aprovechado por los malos, quienes siempre están alerta y planificando prospectivamente sus acciones. La maldad no duerme. La bondad es ingenua.
Tradicionalmente, la sociedad sana, aquellos ciudadanos que de una u otra manera entendemos que hacemos las cosas correctamente, por lo general no pensamos en colectivo, en unirnos, en actuar en sinergia junto con aquellos que coinciden o son empáticos con el comportamiento honesto. Esto permite que seamos débiles frente a las amenazas y los riesgos que se nos presentan en nuestro diario vivir, y principalmente en estos momentos que tanto nos afecta la violencia, la criminalidad y la inseguridad.
La maldad nunca anda sola, siempre busca conquistar muchos adeptos, para lo que ofrece beneficios, estatus, aceptación y pertenencia a la organización o grupo antisocial. Un ejemplo de ello lo es el crimen organizado, opera en conjunto, en sinergia, organizado para mantener su fortaleza e intereses comunes.
En el crimen organizado siempre están planificando, son prospectivos, innovadores, creativos y eso se refleja en el éxito que tienen, superando los 400 mil millones de dólares solo en narcotráfico, sin sumar los dineros del tráfico de personas, de animales, armas, obras de arte, entre otras; porque cada vez son más sofisticadas sus estrategias; el crimen está por delante de las asociaciones de servicios públicos y de bien común y de las instituciones que deben combatirlas.
La seguridad es un asunto de todos, la cual resulta de un desarrollo humano sostenible, como lo plantea Amartya Sen, un desarrollo con equidad, justicia social, bien común, basados en principios éticos y morales respetuosos de las normas y de un orden social con un estado de derecho democrático.
La seguridad es un asunto de todos porque, como seres humanos, nadie está exento de ser víctima de cualquier acto delictivo e injusticia.
Aun así no podemos amilanarnos y limitar nuestras libertades. Aunque en primer término es una responsabilidad individual el velar por uno mismo y por los suyos, la seguridad es un asunto colectivo.
Anterior en las comunidades velaban y se cuidaban unos a otros: con integración vecinal para la vigilancia, no dejar niños solos a la salidas de los colegios, auxiliar a las personas que estén en necesidad o peligro, chequear la casa del vecino cuando no está, llamar a la policía o a los bomberos en cualquier emergencia, influir para hacer eficiente el 9.1.1, etc.
Mientras nos alejemos y tengamos diferencias en ponernos de acuerdo, le daremos cabida a que los conflictos sociales nos arropen totalmente.
La seguridad y la paz fueron siempre características de identidad de nuestra patria. No permitamos que se perturbe nuestra calidad de vida ni que se mengüen nuestra libertad y el ejercicio de nuestros derechos. No dejemos a las autoridades solas en esta tarea, por lo que debemos exigirles, colaborar y en conjunto trabajar para vivir en paz y armonía.
Unámonos en la lucha contra los males sociales, seamos solidarios en la comunidad de la iglesia, en las escuelas, ong, asociaciones, empresas, la familia. No nos rindamos ante ellos, ¡nosotros, los buenos, somos más!.

