Hoy día, muchos medios de comunicación y sus comunicadores están sufriendo una carencia de ética, objetividad e imparcialidad. Sobreponiéndose el rol de negocio.
Los medios de comunicación constituyen una invaluable herramienta de las sociedades para servir como contrapeso, como control social, como cronistas y, eventualmente, como aliados de los representantes del poder público en el ejercicio cotidiano del mismo; sobre todo aliados, cuando el interés de la comunidad está en juego y deben conjuntar esfuerzos. Pero deben ser implacables con el gobierno cuando este, por acción u omisión, representa un riesgo para los ciudadanos. Así jerarquiza Ana María Salazar el papel de los medios de comunicación en la sociedad en su libro Seguridad nacional hoy.
Hoy muchos comunicadores y sus medios se prestan para engrandecer, engreír y burocratizar a los funcionarios públicos y privados, quienes contrario a su esencia en su mayoría no funcionan, contribuyendo a su ineficiencia, perdiendo la visión, el rumbo y apartándolos de sus roles.
A propósito de roles, cabe señalar que como consecuencia de esa misma realidad existe una ausencia de ejecución de los mismos y es responsabilidad de los mass media alertar a la sociedad para que cada funcionario cumpla su rol. Y de esta misma manera que cada ciudadano deba jugar el suyo.
Como función social los medios de comunicación y sus actores deben cumplir su esencia de informar, educar y entretener a los habitantes de toda sociedad. Además motivar e involucrar a la familia en el civismo, la urbanidad y sobre todo en revertir la anomia que se vive en el país, en el desorden, en el irrespeto, en la violencia, en la intolerancia, en la corrupción y sobre todo en la impunidad.
Es imperativo para la República Dominicana que los medios de comunicación y sus principales actores, puedan influir en defender el ejercicio pleno de los derechos fundamentales de las personas a través de la participación interactiva y democrática en las tomas de decisiones de la cosa pública, con el objetivo principal de desarrollar un proyecto de nación en que reine la igualdad social.
Lo más preocupante de todo esto, es la complicidad de la mayoría de los medios de comunicación y sus comunicadores con el estado de deterioro en que vivimos, quienes justifican todas estas aberraciones corruptas e irresponsables del Estado y sus aliados Tutumpotes, denegándoles a la sociedad su esencia de: educar, orientar, informar, entretener sanamente y ejerciendo de contra peso con su rol de cuarto poder como lo definió, el británico Edmund Burke, trabajando a favor de las mayorías, junto a ellos, como sus defensores innatos y siendo la voz de los que no tienen quienes hablen por ellos.
La prensa, principal de los poderes fácticos, coloca a los medios en un control social alternativo. Por otro lado, los medios y sus actores tienen la tarea de alertar a través del monitoreo y escrutinio los males que dañan las instituciones públicas y privadas.
Debemos hacer consciencia y reflexionar sobre la Internet y lo que se comunica a través de la red.
Los medios deben ayudar a formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para ser gobernados como serviles.
