No existe una mejor prueba del progreso de una civilización que el perfeccionamiento de la cooperación entre todas sus organizaciones y entre todos sus habitantes. (John Stuart Mill)
No solo la policía, sino también las Fuerzas Armadas demandan de una reforma y la redefinición urgente de sus roles, para terminar la usurpación de funciones de las FFAA durante tantos años en las: Policías de Bancos, Puertos, Aeropuertos, Medioambiente, Tránsito, Escolar, Turística, Puertos, Aeropuertos, Fronteras, privadas, Diplomática, del Metro, Canina, Montada, además Policía de Investigaciones de Drogas, Migración, DNI; así como la Seguridad Presidencial y de las diferentes Oficinas Públicas, las cuales en conjunto conforman la Seguridad Interna o Seguridad Pública del Estado Dominicano, funciones todas de naturaleza policial. Otra razón por lo que todo esto ha sucedido se debe a la falta de interés por parte de los miembros de la Policía Nacional, especialmente de sus dirigentes que a través de la historia no hemos sabido defender nuestra institucionalidad y nuestros roles.
El citar estos ejemplos en estos tiempos requieren de mucha atención, pues es una oportunidad que ahora se estén conociendo ambas leyes orgánicas, para que la ciudadanía se involucre junto a los congresistas en la búsqueda de una correcta delimitación de las funciones militares y policiales, para así lograr el fortalecimiento de nuestras instituciones, pero cada quien en su ámbito.
En las democracias fuertes no se registra este fenómeno. Los campos de acción y responsabilidades de las Fuerzas Armadas y de las policías – federales, estatales o municipales están rigurosamente definidos y son respetados, siendo muestra de la fortaleza de sus instituciones. En democracias débiles como la nuestra, el ciudadano inducido por el temor da muestras de ceder derechos constitucionales colocando la seguridad por encima.
El militar esta formado para tareas de defensa y operaciones de combate que se enmarcan en defender el estado de amenazas externas, por lo general bélicas. Mientras que el policía esta entrenado para servicios de seguridad a lo interno del estado y en todo lo que implica el quehacer ciudadano; así como auxiliar la justicia.
Aunque la Policía Nacional no tiene actualmente una doctrina escrita, es innegable el hecho de que los mismos militares estarían violentando sus propios preceptos de doctrina, con esta injerencia y usurpación de funciones y tareas de índole policial.
Este hecho para nada prohíbe ni descarta la posibilidad del desempeño de operaciones conjuntas de colaboración coyuntural entre miembros de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas, en los casos establecidos en la Constitución de la República, pero conservando siempre la Policía Nacional el comando operacional y el aspecto procesal, estando los militares laborando como tropa de apoyo.
La situación que se presenta en los despliegues actuales de tropas militares en nuestras calles rompe con los procedimientos correspondientes, hechos que han sucedido siempre, contraponiéndose a la naturaleza de ambos cuerpos, militares y policiales.
