Y ahora el Código es el culpable ( ) Culpable de todo lo malo ( ) Así se expresan los principales responsables de garantizar la seguridad ciudadana, la paz social, el estado de derecho y una vida socio económica sana. Las autoridades estatales quieren confundir y usan esto como su excusa para encubrir su incapacidad e irresponsabilidad profesional frente a sus instituciones, donde han fracasado como funcionarios que se deben al servicio público, a la institucionalidad y el bien común. Porque muy lejos de eso están comprometidos con la corrupción y el crimen organizado que representan sus intereses particulares de acumulación de riquezas, usando la politiquería como simbolismo propagandístico, engañando a la mayoría de nuestro pueblo, al que mantienen dormido en un ostracismo oscuro en conciencia, que le impide ver la realidad con pensamiento propio y libre albedrío.
Lo más relevante de esta situación es que ha quedado evidenciado la deficiencia e incompetencia de los principales actores: jueces, fiscales, policías, militares que hacen de policías, abogados, entre otros. El personal calificado y probo es mínimo en relación a la matrícula de recursos humanos en cada institución, además de que deberían ser estos los tomados en cuenta en los puestos de mayor responsabilidad. Donde está el problema realmente, no es en las normas ni el código, es en dichos actores, es aquí que está el problema, es en la falta de transparencia basada en ética y moral, de procesos preventivos, de políticas públicas, de capacitación, de profesionalidad, además necesitan nuevas herramientas para la aplicación correcta y efectiva de los códigos.
Pero es indiscutible que han contribuido a la problemática de la inseguridad el auge del narcotráfico, el microtráfico; el consumo de alcohol y el porte y uso de armas de fuego, así como otros fenómenos sociales complejos como la desintegración familiar, la crisis educativa, la falta de oportunidades, el auge de antivalores ligados al enriquecimiento ilícito, la corrupción y el crimen organizado. Problemática que debe ser prevenida y enfrentada desde los organismos del Estado con políticas públicas coherentes con los mejores intereses de la colectividad sin exclusión y con equidad.
Reconozco que todos los habitantes son partícipes de la problemática que envuelve la sociedad, pero la principal responsabilidad corresponde al Estado y a todos sus funcionarios a los cuales se les paga y cuentan con el presupuesto de la nación, que tributa el pueblo para ello, por lo que están obligados a cumplir y hacer cumplir las leyes, como es de rigor jurar al momento de posicionarse en el cargo, es al Estado que también corresponde dar el ejemplo para motivar o estimular a que los demás habitantes cumplan con su deber y promover un cambio de cultura en respeto y cumplimiento a las normas.
Nada más alejado de la democracia y de un estado de derecho, esta situación social que hoy vivimos en el país. Lo cierto es que las razones reales están muy lejos de cual normativa se aplique, pues nuestra cultura de incumplimiento a ellas, de anomia, es más que suficiente para demostrarlo.

