A propósito de la situación domínico-haitiana
Nuevamente se ha suscitado un incidente que involucra haitianos y dominicanos. Las noticias internacionales se han hecho eco de que Intelectuales y directores de medios de comunicación de Haití reclamaron al presidente Leonel Fernández frenar la alegada campaña de odio racista y maltratos contra sus compatriotas que residen en territorio dominicano. Sonia Pierre, líder de MUDHA, aboga por la adopción de un sistema justo e integrador del régimen de la nacionalidad dominicana. El escritor dominicano Carlos Agramonte escribió al arzobispo de la diócesis española de Toledo para defender al sacerdote anglo-español Christopher Hartley, acusado de difamar a República Dominicana por denunciar las condiciones de vida de los cortadores de caña de azúcar (fuente Clave Digital). Insinuando la prensa de varios países que el móvil principal ha sido la poca tolerancia y el racismo por parte de los dominicanos ante los nacionales haitianos.
Realmente aquí no ha habido racismo ni xenofobia, como se quiere mostrar, se trata de un hecho de discriminación tradicional de clases, no de nacionalidad pasa con todos dominicanos. Todo esto puede generar violencia que encierra un sentimiento de venganza, por lo que entendemos que se falta a la verdad cuando se quiere mostrar al mundo que existe maltrato, rechazo, intolerancia o xenofobia hacia los haitianos por ser haitianos con cualquier hecho de violencia. A pesar de que la real causa no fue mostrada, debemos siempre tener en cuenta que todo tipo de violencia debe ser condenada, la violencia en todas sus manifestaciones son violatorias a los derechos humanos y aun más cuando atenta contra la vida, ya sea venganza, racismo u otra causa, la justicia en manos de ciudadanos debe ser prevenida y controlada por las autoridades. Aún así, nos preguntamos, ¿Por qué tanto empeño y esfuerzo por parte de diplomáticos, congresistas y organizaciones haitianas, dominico-haitianas e internacionales para denotar xenofobia o maltrato a los nacionales haitianos de parte de dominicanos?
No hay país en el mundo que guarde tanta tolerancia y aceptación a un vecino que convive con una frontera única como lo hace República Dominicana con Haití, a pesar de que nuestros vecinos tienen una cultura diferente a la nuestra con distinto idioma, distinta religión, distintas costumbres, entre otras. Lo más grave de todo es la costumbre de depredación ambiental que ha convivido con el pueblo haitiano durante toda su historia, siendo ejemplo de ello la escasa porción de tierra que les queda cultivable. Sin embargo, la gran mayoría de los haitianos asentados en nuestro territorio se encuentran ilegalmente, millones de nacionales haitianos, lo que en el porcentaje de habitantes dominicanos y de km2, no sucede en otros países. En ninguna otra sociedad que comparte frontera se tienen los privilegios y beneficios que reciben los haitianos en la República Dominicana. Me extraña que nuestras autoridades no pongan más empeño en defender la realidad de las relaciones dominico-haitianas, las cuales deben darse a conocer a la comunidad internacional y desenmascarar a aquellos que buscan resolver un problema que es principalmente de los haitianos y muchos países a sacrificio del territorio dominicano. (continuará).
