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A propósito de la situación dominico-haitiana II

Haití es uno de los países más empobrecidos del mundo y el más pobre de las Américas, como consecuencia de un conjunto de dificultades estructurales históricas que acompañaron el surgimiento de la propia nación haitiana, generando igualmente una difícil situación económica, a lo que se agrega la falta de institucionalidad, la desorganización político-social, la casi extinción de su aparato productivo nacional, donde prima el caos, la corrupción y la anarquía en todos los órdenes; generando la pobreza extrema de sus habitantes, la desigualdad y la marginalidad social.

Su delicada situación requiere, como primera y elemental solución; el logro de una estabilidad social y política que sirva de base al equilibrio socio-económico de la nación, creando las condiciones favorables que permitan adoptar un conjunto de medidas que propicien el fortalecimiento de todo un proceso institucional, democrático y progresista, que genere en primer orden el desarrollo del aparato productivo de la nación y consecuentemente, la disminución de la taza de desempleo, el aumento de la productividad, de la rentabilidad y de la garantía de derechos en general.

Estructurar e implementar dicho proceso, representa labores institucionales de gran trascendencia, que sin duda alguna serían de gran impacto sobre RD; por lo que nos atrevemos a afirmar que toda la problemática de la sociedad haitiana y su compleja repercusión afecta de manera directa a nuestra nación..

La reconstrucción y la viabilidad del Estado haitiano, mediante la implementación de dicho proceso, repercutirían profundamente en la sociedad dominicana en todos los aspectos de su vida política, económica, social, medio ambiental, militar y policial; propiciando una mejor interrelación bilateral, beneficiosa y productiva, y sobresalientes espacios de convivencia pacífica entre ambas naciones. Con la intención de aportar algunas recomendaciones que entendemos podrían ayudar a la resolución del planteamiento de este problema, dominico- haitiano, diseñamos lo siguiente:

Lo primero que hay que tomar en cuenta es que los haitianos no pueden ponerse de acuerdo entre ellos mismos, debido a su origen multi-tribal. Originariamente fueron esclavos, extraídos de diferentes tribus africanas todas, pero de diferentes lenguas y costumbres. Esa razón indica la imposibilidad de entenderlos.

Haití necesita consensuar un proyecto de nación, en el que toda la sociedad se cohesione en sentimientos patrióticos que hagan posible creer y sentir la necesidad de impulsar con iniciativas propias el rescate y reconstrucción del Estado, pues no debe haber nadie más interesado y a la vez que pueda ser más beneficiado que el mismo Haití, por ello, debe nacer de ellos, debe surgir de las entrañas de su pueblo, el creer y aspirar a consolidar un Estado desarrollado, con garantía de estabilidad y convivencia pacífica.

La sociedad haitiana debe demostrar y a la vez conquistar la credibilidad en toda la comunidad internacional que cree y tiene la aspiración de ver impulsada la producción, la economía, la institucionalidad para comprometerlos en aportar los requerimientos económicos que puedan hacer posible al desarrollo de tan loable proyecto.

El Nacional

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