Opinión

Infoseguridad

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Tal como apreciara hace varios años, en su visita a la República Dominicana, Eugenio Raúl Zaffaroni, destacado jurista argentino, quien advirtió que corremos el riesgo de quedarnos sin Fuerzas Armadas y sin Policía Nacional. El motivo es, precisamente,  la usurpación de funciones por parte de los cuerpos militares.

Nuestros planteamientos expresados en  escritos relacionados al tema en  entregas anteriores, son muestras de que no solo la policía sino también las Fuerzas Armadas demandan de una reforma, y la urgente redefinición de su rol institucional; un rol usurpado durante tantos años en las funciones de Policía de Bancos, Puertos, Aeropuertos, Medioambiente, Tránsito, Escuelas, Turismo, Costas, Fronteras, Consulado, Canina, Montada, Eléctrica, Judicial, además Policía de Investigaciones de Drogas, Migración, DNI; así como la de seguridad presidencial y de las diferentes oficinas públicas, las cuales en conjunto conforman la seguridad interna, seguridad pública o seguridad ciudadana del Estado dominicano; funciones todas de naturaleza y esencia policial que le corresponde a la Policía Nacional.

Otra razón por lo que todo esto ha sucedido se debe a la falta de interés  por parte de los miembros de la Policía Nacional, especialmente de sus dirigentes que a través de la historia no hemos sabido defender nuestra institucionalidad y nuestros roles.

Es relevante repetir que los 55 mil miembros que componen las FFAA, están dispersos y más del 90 por ciento realizan tareas propias de policía, a todo esto, los actores llamados a regular y corregir las fallas del sistema de seguridad pública y el resto de la sociedad se muestran indiferentes a tal situación, pues al parecer, lo desconocen o no quieren darse cuenta.

Lo peor de todo ésto es  que  el Estado dominicano está perdiendo la capacidad de defensa nacional por parte de las Fuerzas Armadas, responsables esencialmente de garantizar la soberanía del Estado dominicano y la integridad territorial; y por otro lado la Policía Nacional está perdiendo su espacio y su capacidad de cumplir con sus funciones de garantizar la seguridad pública o la seguridad ciudadana, además de pagar los reclamos de la sociedad  y principalmente de las víctimas, fruto de estos conflictos institucionales que impiden cumplir con su rol.

Cabe destacar que esta situación ha mantenido a la Policía Nacional desde su creación en 1936 (durante 78 años) estancada, de igual modo, como  institución no ha sabido defender su rol, su espacio funcional y adecuar la preparación de sus miembros a este tiempo, acorde a los conflictos sociales y demandas ciudadanas, pues sus principales actores se han empeñado en defender intereses particulares personales y de grupos.

Citar estos ejemplos ahora, requiere de mucha atención, puesto que se está conociendo las reformas de las leyes orgánicas  de las FF AA y la PN, para corregir esta situación.

Es pertinente un llamado de atención a los directivos actuales, para que marquen la diferencia,  y así evitar que todas estas funciones que están siendo ocupadas por miembros de las Fuerzas Armadas sigan dando paso al deterioro institucional.

El Nacional

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