Opinión

Infoseguridad

Infoseguridad

Con esta entrega finalizamos la primera parte, por esta ocasión, para llamar la atención a todos los sectores sociales especialmente a las autoridades para promover el debate de estos temas de seguridad y defensa que por lo general son temas tabúes, pero que deben estar claros y actualizados a los requerimientos sociales, así como con los intereses   colectivos del país.

Esto con el objetivo de corregir el grave problema de la inseguridad y reforzar las herramientas de su prevención que debe ser la tarea mayor del Estado.

Queremos insistir en que hay que redefinir, redireccionar y adecuar  ambas leyes orgánicas, como las acciones y operaciones de las Fuerzas Armadas y la Policía para adecuarlas a los tiempos modernos y los requerimientos ciudadanos.

Es oportuno aprovechar para corregir el problema latente de la Policía Nacional que se ha mantenido desde su creación en 1936 (durante 78 años) subordinada a las Fuerzas Armadas Dominicanas y por consecuencia  la ocupación e injerencia permanente de los cuerpos militares en los asuntos de seguridad pública han impedido de esta manera el desarrollo institucional de la función policial acorde con las demandas ciudadanas y la evolución de los conflictos sociales; o sea, las Fuerzas Armadas han sido el principal obstáculo en el progreso del organismo policial y en este momento son la principal amenaza. Debido a la pérdida o ausencia  del rol que define su naturaleza, la defensa, tienen que justificar su existencia y su excusado presupuesto, cuya ejecución nadie se atreve a cuestionar.

Ahora bien, esto se les facilita a razón de que las funciones policiales y la misma Policía  nacen de las Fuerzas Armadas, la cual  tiene de respaldo el privilegio de ocupar un ministerio con facultades de formar parte de los consejos de gobierno, lo que le permite participar en la política del Estado y tener influencia en ella, no obstante la Constitución le prohíbe deliberar, lo cual es contrario a la democracia y el Estado de derecho.

Por otra parte tradicionalmente los ministros de Interior y Policía han sido indiferentes en la defensa y desarrollo de los cuerpos policiales, descuidando la calidad de vida y el bienestar de los miembros, salvo raras excepciones.

Hoy el país tiene un nuevo Presidente que es el jefe supremo de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, a quien sugerimos involucrarse directamente y abrir el debate a todos los interesados o comprometidos con las reformas de los cuerpos militares y policiales  de manera transparente para lograr la modernidad, la eficientización  y adecuación a los nuevos tiempos, pero sobre todo dejando claro los roles y los límites entre lo militar y lo policial.

No obstante el hecho de que en estos momentos el Gobierno dominicano está dedicando grandes recursos y ha puesto empeño y determinación al tema de la seguridad ciudadana en el país, las instituciones que deben conformar el sistema de la seguridad pública no están operando como tal (un sistema), ni están cumpliendo con sus responsabilidades directas de gestionar la ejecución de la función de prevención y control de las infracciones.

El Nacional

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