Opinión

Infoseguridad

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De qué nos sirve pertenecer a una sociedad, a una comunidad, a una familia o a un equipo si no nos sentimos vinculados a ellos, si no tenemos el más mínimo grado de pertenencia al grupo, sea cual sea el caso.

En la República Dominicana, la situación es alarmante en relación a los riesgos y amenazas fruto de la corrupción e irresponsabilidad de las autoridades para garantizar la seguridad y promover el desarrollo humano integral y sostenible de todos.

En situaciones extremas, como vive el pueblo, las decisiones en busca de soluciones deben ser extremas, pues ya no hay vacuna que funcione, solo resta operar, extirpar  lo dañado de raíz, sin contemplación, sin diplomacia, sin sutileza, sin protocolo. Cuando un paciente está rebelde, por una crisis mental, no se le puede preguntar si quiere un medicamento o que lo curen, hay que curarlo a como dé lugar.

Estoy consciente de que soy una persona intensa y firme al plantear mis ideas,  pero coherente, constante y transparente en mi conducta. Y quiero servir de ejemplo para destacar lo imperioso de concentrarnos en el fondo de nuestros problemas, aprovechando las buenas propuestas y posibles soluciones, no importando la manera y el estilo de cómo se plantean iniciativas reivindicativas para la vida social en armonía organizada.

He comprendido que el grado de intensidad y firmeza en el planteamiento de las ideas de cada quien, no es relevante, lo importante es el fin, la buena voluntad de quienes las plantean, dejando de lado que sean feos, bien parecidos, negros, mulatos o blancos, diplomáticos, intensos, agresivos, sutiles, conservadores, liberales, revolucionarios, extremistas, anarquistas, de derecha, de izquierda,  marxistas, comunistas, chavistas, ni de qué color de partido. El punto es que la discriminación debe hacerse en cuanto al fondo a favor de la cohesión social,  entendiendo como norte  la justicia y el bien común.

Cuando nos detenemos a discriminar características físicas y modos de lenguaje, nos diluimos en discusiones retóricas, dejando de lado lo importante, que es ponernos todos de acuerdo para rescatar el país, ya que está agonizando, la sociedad se está destruyendo.

Cuando somos propositivos vemos el lado positivo, el punto beneficioso para hacer viable la solución del problema. El país necesita cohesionarse.

No tenemos la capacidad de tolerar una simple intensidad de voz. Sin embargo toleramos que los políticos despilfarren todo el presupuesto nacional.

No importa de qué manera trabajemos, accionamos por un mundo mejor. Quien hace eso, está del lado correcto. No es comprensible ni está claro cómo es posible cuestionar, estancarse, obviar la realidad por uno que otro estilo o forma de proceder, cuando lo que debe primar es la cohesión social a favor de los intereses colectivos. Toleramos que nos abusen, que nos roben, que nos engañen, que nos mientan, que nos insulten, que nos maten y todo tipo de violaciones. Si lo hacen como es de costumbre, sutil, diplomática, con doble moral, y educadamente, es aceptado, lo aprobamos y hasta lo defendemos. No hay manera más injusta, cobarde, irresponsable, estúpida y servil de ser esclavos y masoquistas.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación