Opinión

Infoseguridad

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Juan Tomás Taveras

MAyor General (R) P.N.

Infoseguridad007@gmail.com

Impunidad, círculo virtuoso del mal

No existe el tratar, existe el hacer o el no hacer.

Nuestros gobiernos siempre están golpeando al pueblo. El gobierno y las autoridades del Estado en su conjunto, los servidores públicos, han perdido la sensibilidad humana.

La palabra que mejor define nuestro día a día es: “incertidumbre”.

Todos los problemas de la sociedad tienen su origen en la impunidad. La impunidad nace cuando se viola la ley y no se castiga ni se corrige al violador, corrupto o corruptor; donde no hay régimen de consecuencias para ningún “Turpén”, dando vigencia al dicho de que “la justicia sólo muerde a los descalzos”.

La justicia y los policías no son los únicos con responsabilidad directa de hacer cumplir la ley y de sancionar a los que la violan. Es una responsabilidad de los funcionarios públicos en general, ya sean elegidos o designados para ello: le corresponde ejercerlo a todos los actores de los tres poderes del estado, además del judicial, el congresual y el gobierno, yo le agrego el poder municipal y el poder electoral.

Cuando éstos no aplican la ley y por el contrario la violan, están induciendo a la sociedad a un ambiente de impunidad. Con ello, envían un mensaje de estímulo a los posibles delincuentes o a los delincuentes e invitándolos a delinquir, facilitando el incremento de las violaciones a la ley y el que se cometan las infracciones, poniendo en riesgo y desasosiego la parte sana, trabajadora y honesta de la sociedad.

Si un funcionario se muestra indiferente tanto al cumplimiento como a la violación de la ley se hace partícipe de la impunidad, convirtiéndose en cómplice por acción y omisión de los crímenes que se generen. Por lo tanto, lo hace responsable de estos males que se desprenden de la impunidad y que afectan grandemente al desarrollo sano de la sociedad.

La solución es cumplir y respetar la constitución y las leyes. Además, aplicar la ética y los principios de buenas costumbres, sobre todas las cosas. Teniendo como centro de la gestión estatal la familia o al ser humano como el centro de todo.

Los responsables de que un sistema democrático funcione y que su constitución y sus leyes sean respetadas son los gobiernos y sus autoridades, principalmente los directivos. Pero la mayor responsabilidad recae sobre el gobierno por ser este un país presidencialista.

En vista del fracaso inminente de nuestro Estado, se confirma que es fallido, que vivimos en un estado colapsado, no funciona nada: no hay institucionalidad, no hay garantías de derechos ni libertades y mucho menos somos un estado democrático. Vivimos una doble moral, donde no se practica la ética ni los principios de buena costumbre.

Convencido por de más de esta penosa y lamentable situación, solo queda la esperanza de que el mismo pueblo se reivindique, reclame e imponga su soberanía.

Solo así tendremos nuestros derechos y libertades garantizados. Ojalá se logre de una vez por todas concluir el sueño trinitario y construyamos una verdadera democracia, con calidad de vida para todos.

Urge una nueva coalición contra la corrupción, la impunidad y el olvido.

 

El Nacional

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