Opinión

Infoseguridad

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En la República Dominicana, la situación de la seguridad pública, amerita que se realice un proceso de comunitarización policial, ya que esta filosofía representa la única forma de que podamos avanzar a una policía moderna y democrática. Sin embargo, ese proceso vital no ha comenzado todavía en nuestra Policía.

La historia de la función policial en todo el mundo, ha sido clasificada por los estudiosos del tema de Occidente, en 3 períodos, 1ro) El de la corrupción , proceso este que está definido por la alianza de los policías con los criminales y delincuentes en el crimen y los delitos, provocando el odio y rechazo de la gente; 2do) El de la profesionalización, en que los Estados y las sociedades, queriendo revertir el anterior período de la corrupción decidieron invertir grandes recursos en conocimientos, y en tecnificar a los miembros policiales, quienes se volvieron peritos, eficientes en perseguir el crimen, llegando a autoconsiderarse superiores a los ciudadanos comunes, con escasas relaciones humanas, creando una distancia y poniéndose de espaldas a las demandas ciudadanas, lo que dio al traste con el surgimiento, en tiempo anticipado para la época, que en Inglaterra, se llevara a cabo un estudio encabezado por Robert Peel, para buscar un cuerpo policial ideal y perfecto, lo que da origen al 3ro, período de la comunitarización, policía moderna o democrática. La policía dominicana está estancada en su tradicional accionar que responde a una combinación de los proceso de corrupción y de profesionalización, haciendo intentos fugaces y quiméricos para mostrar avances a la comunitarización o democratización de nuestros cuerpos policiales, lo que coloca al sistema de seguridad pública en un atraso de 150 años frente al éxito de las primeras policías modernas.

El mejor ejemplo a seguir es el llevado a cabo por Robert Peel, padre de las policías modernas y que pudo ser gracias a la aplicación de sus nueve principios en Londres Inglaterra, que hemos citado en reiteradas ocasiones; es la estrategia en la que se  necesita fundamentar la reforma policial y así revertir esa cultura en nuestra policía de considerar como éxito el atrapar criminales, con acciones represivas, también resolver todo lo que afecta al Estado de manera independiente o lo que le interesa a los gobernantes de turno, sin tomar en cuenta el sentir de la gente, dejándose utilizar en asuntos particulares dando la espalda a las demandas ciudadanas, lo que ha fomentado la perdida de aceptación, confianza y respeto; que mantiene el rechazo por parte de las comunidades. 

El concepto de orden público ha seguido latente como secuela de la post Guerra Fría y nos hemos alejado de la función esencial de todo cuerpo policial moderno. Es decir, a pesar de los mandatos legales, de los principios internacionales y de las demandas ciudadanas, seguimos estancados en una posición de policía represiva e ineficiente perdiendo de vista la realidad y su esencia de evitar que sucedan los crímenes y delitos, siendo proactivos y preventivos como lo contempla toda policía civilizada y es la filosofía de la Policía Comunitaria.

El Nacional

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