Sigamos ayudando Haití sin descuidar nuestro país
Desde que tengo uso de razón, he visto las quejas y ataques de parte del gobierno haitiano y sus diplomáticos en contra de la República Dominicana, siendo la principal acusación el racismo, además de maltratos y discriminación a los inmigrantes residentes en su mayoría ilegalmente en el país.
A pesar de todas esas agravadas acusaciones, infundadas e injustas, nuestro Estado siempre ha mantenido respeto, apoyo y solidaridad en todas las circunstancia con el pueblo haitiano, siendo la lamentable y reciente tragedia de nuestros vecinos, una oportunidad más en que la sociedad dominicana y el gobierno, han demostrado su verdadera posición, sentir y compromiso de hermandad con el pueblo haitiano, haciendo realidad que el familiar más cercano es nuestro vecino.
Reconozco que en algunas ocasiones República Dominicana ha manejado situaciones de la relaciones dominico-haitiana de manera inadecuada y como pasa en todas las sociedades más desarrolladas donde hay migración muchos se aprovechan de los inmigrantes ilegales, no siendo nosotros la excepción, pero a diferencia de otros Estados, a pesar de haber sufrido una ocupación por 22 años por parte del Estado haitiano, nuestro país no ha usado represalia ni se ha beneficiado de los intereses y riquezas de nuestros vecinos, como los han hecho otros países desde la época de las colonias, historia que todos conocemos, sin embargo los que se definen defensores del Estado haitiano y sus habitantes, nunca han atacado ni acusan ni reclaman, a los que si le han defalcado e intervenido, como Francia, Estados Unidos, Inglaterra y España.
La realidad es que una reconstrucción del pueblo haitiano, además de necesitar recursos y apoyo de otras naciones, sólo puede ser posible con voluntad y decisión firme de las autoridades y el pueblo haitiano, es innegable que en este momento la República Dominicana, el gobierno y toda la sociedad en su conjunto, ha hecho y está haciendo más para esta causa de reconstrucción del pueblo haitiano que las grandes potencias, que el mismo pueblo haitiano, sus diplomáticos y su clase rica, que sólo han querido criticar.
¿Dónde están esas ONG, esos protagonistas defensores de los mejores intereses del pueblo haitiano?
Hasta cuando la sociedad haitiana seguirá pagando una deuda tan injusta como la que le han impuesto algunos países desarrollados, creo que es el mejor momento para condonar esta deuda y devolverle parte de lo que le han robado, no sólo a Haití sino a la isla completa de la que dos terceras parte corresponden a la Republica Dominicana.
Luego de este planteamiento, quiero llamar a la reflexión en primer lugar a nuestras autoridades y en segundo lugar a la sociedad dominicana, con un grito de atención para enfocarnos en los problemas que tenemos los dominicanos y que en ciertas medidas son consecuencia de la irresponsabilidad de nuestros gobernantes con todos sus funcionarios y asociados del sector privado, incluyendo las transnacionales, es por ello que les exhorto a que sigamos ayudando al pueblo de Haití, pero sin descuidar a nuestro país que en estos momentos carece de salud, educación, energía eléctrica, de agua potable, alimentos y combustibles.

