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La situación dominico-haitiana 2 de 2
“Haití y todo lo que gira en torno a su pueblo de gente que malviven es un gran problema en donde de cada 10 haitianos 7 viven con menos de dos dólares por día. Haití es una desgracia lastimosa y silenciosa: más del 5 % de su población afectada de VIH; la mortalidad infantil es de un 69 %; la tasa de analfabetismo es de 40 %; los pobres superan el 58 % y más del 50 % de sus habitantes no tiene acceso al agua potable ni comida.

Haití apenas alberga menos del 2 % de bosques y con una población dominada por la plutocracia elitista y corrupta, en donde el 10 % de los más ricos posee el 80 % de las riquezas y producción total del país.”
Siendo escasa la porción de tierra que les queda cultivable. Y la gran mayoría de los haitianos que residen en nuestro territorio se encuentran ilegales, “varios millones de residentes haitianos”; siendo extremo esta cantidad en relación con el porcentaje de habitantes dominicanos y de territorio, lo que no sucede en ningún otro país.

La Academia Dominicana de la Historia resalta sobre Haití que hace dos siglos, Bryan Edwars, referido por experto alemán Louis Gentil Tippenhauer, afirmaba que “las posesiones francesas en esta espléndida isla se consideran los jardines de las Indias Occidentales…” Poco antes de la Revolución Haitiana en 1791, las exportaciones de madera de ese país fueron de un millón y medio de libras de madera; en 1820, 2 millones; en 1840, unos 20 millones; en 1860, casi 104 millones y en 1880, hasta 321 millones, 729 mil, 800 libras, entre campeche, palo amarillo, zángano y caoba, entre otros tipos de madera. Si República Dominicana no toma medidas enérgicas en esa dirección, en varias décadas nuestro suelo perderá por completo el bosque que aún conservamos.”

Es imperativo descubrir el empeño por parte de diplomáticos y organizaciones haitianas, dominico-haitianas e internacionales en denotar xenofobia o maltrato a los nacionales haitianos por parte de los dominicanos. No esperemos que perdamos todo, aún estamos a tiempo para recuperar nuestra patria y proteger nuestras riquezas con soberanía absoluta.

Se hace oportuno destacar que somos exclusivos en los privilegios y beneficios que damos a los haitianos, siendo extremadamente permisivos a costa de muchos sacrificios de nuestros servicios y de miles de millones de dinero público, lo que rechazamos y debe ser inaceptable. A pesar de su cultura totalmente diferente a la nuestra con distinto idioma, distinta religión, distintas costumbres, entre otros factores.

Me extraña el hecho de que nuestras autoridades no regularicen y amplíen los intercambios en todos los renglones ni pongan más empeño en defender la realidad de las relaciones domínico-haitianas, las cuales deben llevarse al conocimiento de la comunidad internacional y desenmascarar a aquellos que buscan resolver un problema de muchos países poderosos que ayer fueron invasores y hoy siguen siéndolo, cargando sacrificio al territorio y al pueblo dominicano.

Reflexionemos seriamente sobre la nueva invasión haitiana. Son varios millones y en aumento, pero, pocos hacemos y decimos algo. Es urgente presionar al gobierno y las autoridades.
¿Hasta cuándo? Despertemos!

Dios les bendiga siempre, pueblo dominicano.

El Nacional

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