El poder de la esperanza
La situación de convulsión social que hoy vive nuestro país preñado de politiqueros rancios y perversos; agravada por la corrupción con ausencia de justicia y deterioro institucional que nos coloca en la indignidad a la gran mayoría del pueblo trabajador, se hace aterradora e inaceptable.
Cuando nos encontramos en circunstancias tan apretadas, tendemos siempre a estar nerviosos, a confundir las cosas, a perder el sueño, a deprimirnos y lo peor de todo, hasta perder la esperanza.
Siendo reiterativo, un escenario que protagonizan los políticos y grupos de poder robando el futuro y matando hasta las esperanzas de la gente. Así lo muestra el crecimiento desproporcionado de los suicidios en un 300% en las últimas décadas y el aumento de la corrupción, ocupando el segundo lugar en pago de sobornos por servicios básicos públicos; y cómo afirma el poeta y dramaturgo español Federico García Lorca: “El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida”.
En el libro “El principio de la Esperanza”, del filósofo alemán, Ernst Bloch, se define la esperanza como la determinación principal de la estructura del mundo, un principio siempre presente y actuante en la realidad objetiva y un rasgo constitutivo del ser humano. Igual, interpreta la esperanza como un espacio abierto y sin límites, donde todo cabe y siempre se espera lo conveniente, lo bueno o lo anhelado.
Aristóteles definía la esperanza como el sueño del hombre despierto, algo que no era lo real, pero que deseaba que así fuere y por lo que lucharía para hacer su sueño realidad.
Para Sócrates, la esperanza es el fundamento del ser humano, afirmando que de manera consciente o inconsciente, el hombre tenía esperanza, al menos la de despertar cada mañana; además, afirmaba que el alma necesita nutrirse de esperanza, igual que el estómago de alimento. Sin embargo, Sócrates pensaba que no todas las personas eran capaces de identificar la esperanza; planteamiento que Eurípides conceptualizó certificando que solo el hombre superior, pensante, moral y justo es fiel a su esperanza y la sabe reconocer dentro de si mismo.
Tales de Mileto afirmaba que la esperanza es el único bien común a todos los hombres y que los que lo han perdido todo, la poseen aún, solo necesitan buscar dentro de su alma el poder de la esperanza.
Hoy en día nos queda el concepto traído con el cristianismo, después de la época de Constantino, quien en Roma fue visto como la “esperanza que los cristianos esperaban” al poner un supuesto “alto a las cruzadas” y permitir libremente a los cristianos defender y predicar su religión.
El poder de la esperanza siempre debe estar en ti y no solo cuando algo va mal. Cada quien debe escribir las páginas en el libro de su vida y esperar el momento preciso para hacerlo. Aprender a observar las oportunidades y mantener la fe y la esperanza viva.
“En el mundo se dan posibilidades objetivas…, no sólo de la presencia; por lo tanto, lo último que se debe perder, es la esperanza”. Ernst Bloch
Dios bendiga siempre al pueblo dominicano. Todo por la Patria.

