Es tiempo de cambiar el sistema corrupto y corruptor II
Es tiempo de despertar y recuperar la valentía e imitar a los chilenos y tantos otros pueblos que están uniendo voluntades en cooperación para vencer la corrupción y los corruptos que controlan todo.
Es tiempo de que en Dominicana la justicia y la ley sean el fundamento de la institucionalidad. Ya que, cuando se ausentan o se corrompen la justicia y la ley el mal gobierna, reina el crimen y colapsa la institucionalidad. A razón hoy vivimos la peor crisis institucional sin esperanza de acabar. En tales circunstancias es difícil avanzar, medrar y mucho menos competir con sociedades de vanguardia.
Es tiempo de proscribir la corrupción con impunidad ya que se ha convertido nuestro principal mal y la peor traición a la patria.
Es tiempo de ponerle fin al dinero fácil que consiguen los criminales sin régimen de consecuencia o que pueden gozar de impunidad, pues, es un estímulo para el crimen y para la violación de la ley.
Es tiempo de redistribuir con equidad las riquezas en el mundo y particularmente en cada Estado comenzando con prevenir y controlar las grandes cantidades de mercancías, de alimentos que se tiran al mar e igual manera gestionar políticas de viviendas que eviten las tantas casas y edificios deshabitados y ni decir de las personas desempleadas en el mundo, este desequilibrio muestra el colapso o fracaso del capitalismo que a través del mercado son los amos del mundo e imperio del mal.
Es tiempo de obligarnos a poner la inteligencia como la esperanza y única solución para organizar la producción de manera diferente optimizando los recursos y planificar estratégicamente en cooperación en bien común de acuerdo a las posibilidades y necesidades preferenciales. Dicha organización debe estar basada en las tecnologías y la cooperación que garantice una vida digna sostenible y sustentable y no basada en el dinero y el lucro controlados por el mercado.
Es tiempo de coordinar y coincidir para establecer una economía de bien común que cada vez es más fácil y oportuno gracias al internet, pues urge reorganizar la vida comunitaria y que prevalezcan los intereses comunes y de esta forma romper con lo tradicional y sus paradigmas de seguir patrones discriminatorios y siniestros sustentados en un mercado inquisidor y deshumanizado que envenenó los medios de comunicación, los sistemas educativos, los gobiernos, las iglesias, los bancos y sistemas financieros sin permitir el libre albedrío ni pensamiento crítico y manteniendo la dependencia en los productos inducidos por dicho mercado como si fuéramos menores de edad.
Es tiempo de responsabilizar y acusar el mercado por alejarnos de la felicidad y el libre albedrío. Que nos quede claro, para nada es culpa de la naturaleza y las sociedades con sus ciudadanos comunes, profesionales y trabajadores humanos que estemos mal.
Es tiempo poner un alto a la desigualdad en que cada vez son menos los que tienen mayores riquezas y cada vez aumenta más la pobrezas y las personas que viven en miseria y para colmo se reduce la clase media en la mayoría de las sociedades del mundo.
Dios bendiga siempre al pueblo dominicano. Todo por la patria.

