La puntualidad es una actitud que se adquiere con la influencia de la educación del hogar, dando paso al conocimiento o enseñanza de las normas y costumbres, valorando el cumplimiento a los horarios para cada una de nuestras actividades, con responsabilidad. Es muestra de respeto al tiempo de los demás tanto en los centros educativos, nuestros trabajos, así como en la vida social, llegar con puntualidad es un signo de buenos modales.
La organización de la vida en sociedad establece reglas, normas, leyes y principios, que para facilitar el cumplimiento de cada uno de ellos, aplica un protocolo. Si partimos de este principio, queda claro que toda sociedad que se dice organizada debe ser respetuosa de las normas, ya que éstas establecen el estado de derecho de una nación.
El vacío de un proyecto de nación para la búsqueda de un desarrollo integral en la República Dominicana necesita comenzar cuanto antes. Y la manera más sabia para iniciar es educarnos en el respeto al derecho, al cumplimiento de dichas normas y a la aplicación de los principios tal como la puntualidad.
Cuando se pasa por alto pequeñas y cotidianas cosas que nos ayudarían a crecer en el día a día ordenado, vamos incidiendo en la formación de la sociedad. Debemos romper con nuestros malos hábitos como es el caso del desorden vial donde nadie respeta el más mínimo orden.
Esto es lo que ha provocado que la República Dominicana sea definida como un desorden organizado. Al parecer no se le ha dado la importancia a la viabilidad del tránsito pues ésta es el punto de partida para lograr la puntualidad.
La puntualidad es una cualidad que da prestigio a las personas, tanto en lo social como en la vida privada. El cumplir con la hora establecida nos permite mostrar mayor seguridad y a la vez facilitar el desenvolvimiento en las actividades que participamos, evitando la improvisación en cuanto al rol que le toca a cada quien desempeñar.
En nuestra sociedad, lamentablemente se ha hecho un protocolo de la impuntualidad, pues por el contrario a lo correcto, todos los eventos y actividades, no importa el tipo, deben anunciarse media o una hora antes en la invitación o en la organización, y debemos denotar que cuanto más importantes son las personalidades a participar, mayor es el retraso para dar inicio, violentando el itinerario previsto y provocando a la vez incomodidades, tensiones y frustraciones entre las personas convocadas.
Es importante señalar que la impuntualidad está tan arraigada en la sociedad dominicana que ya es vista como algo normal por todos, como mencionamos antes, adaptando todas situaciones a esta realidad, lo cual hace débil nuestra organización social y el respeto a las normas. Esto es precisamente lo que nos ha convertido en una sociedad anómica, irrespetuosa de las normas.
El uso de agendas y/o recordatorios son herramientas más que funcional necesarias. Son muchas las maneras en las que poniendo de nuestra parte podemos vencer aquellas situaciones que nos hacen ser impuntuales. Aunque los tapones son impredecibles, debemos contar con ellos y saber que nos pueden causar retraso.
En la justa medida que cada ciudadano cumpla con los principios constitucionales, deberes y derechos, habrá garantía para la seguridad ciudadana y el estado de derecho democrático.

