La tecnología ha sido la propulsora del avance de la humanidad. Ha traído consigo la conexión de los pueblos, mayor producción económica y la comodidad de las personas. Sin embargo, el uso descontrolado, desproporcionado y sin fiscalización apropiada de la misma, sin duda alguna puede ser perjudicial.
Y como parte de los avances tecnológicos uno de los inventos que ha revolucionado la vida del ser humano es la televisión, por lo que se debe destacar que este aparato, que nos ha interconectado con el mundo, también tiene sus dilemas en cuanto a sus beneficios y sus perjuicios. Con igual preocupación debemos fiscalizar y evitar daños por el uso de la internet, pues los mismos riesgos de la televisión o quizás más, son provocados por los medios digitales, que se desarrollan a la velocidad de la luz.
El mal uso de este instrumento resulta peor que cualquier vicio. Los daños que causa no se limitan a los psicológicos, sino que además a un sinnúmero de daños físicos-visuales.
Sin embargo, el efecto más significativo del televisor, es el que le provoca a la familia, a quien le quita intimidad y promueve la mala formación de los niños a través de sus influyentes programas cargados de violencia, promiscuidad, insatisfacción y frustraciones que dan paso al consumismo, complejos e ilimitadas influencias negativas, tanto de forma directa como indirecta (mensajes subliminales), en las diferentes programaciones infantiles tales como dibujos animados, novelas de niños, series y películas, entre otros.
De acuerdo con la psicóloga Patricia G. Wenzel, (El Coraje de Ser Positivo), el niño a la edad de 6 años habrá invertido más horas en ver la televisión que el tiempo que habrá de pasar con sus padres a lo largo de toda su vida.
Debemos abrir un horizonte a la reflexión en cuanto a la influencia que genera este medio de la televisión, pues si bien es cierto que tiene grandes beneficios debemos destacar que como televidentes no tenemos la capacidad de seleccionar la información.
La mayor influencia negativa está enfocada a la promoción al consumismo, a la vanidad, a la fantasía, a la violencia y a los vicios en general.
Para revertir estos, debemos trabajar todos unidos propositivamente en la educación y la orientación para evitar estos efectos. Y sobre todo este medio, tan necesario, debe hacer más énfasis para incidir e influir en los temas educativos y de orientación social, colocando las demás áreas de entretenimiento en un plano secundario, donde no afecte la integridad familiar, la salud de las personas y no altere el orden público. La televisión y los aparatos digitales en la wed se están convirtiendo en obstáculo a la vida sana en sociedad, limitando las relaciones humanas. Las redes sociales están negando su esencia de socializar y por el contrario están haciendo cada vez más insensible, deshumanizando y aislando a las personas.
Vanidad de vanidades, vanidad de vanidades, porque todo es vanidad». Nada es seguro, nada es perdurable, nada satisface.
Eclesiastés 1:2

