Como se puede apreciar, de entre las aguas negras que corren en el interior del Mercado Nuevo de la avenida Duarte, salen hacia los centros de redistribución de la Capital los alimentos, principlamente vegetales, que luego la población consume sin darse cuenta de la amenaza que esa situación entraña para su salud. Esos alimentos pueden contener cualquier bacteria capaz de llevar a uno a la muerte.

