Opinión

Insistiendo en lo mismo

Insistiendo en lo mismo

Mayor General, E.N. (DEM)

Yo poseo el sentimiento de

la amistad y de la gratitud:

Por lo mismo, sus contrarios

me son enojosos.

Simón Bolívar.-

 

 Largos días de tertulias y tardes perdidas en largos e interminables párrafos,  producidos por voces que solo proclaman un renunciamiento a la esperanza real de una mejor vida, que se encuentra al doblar la esquina y, solo amerita de hombres dispuestos a trabajar con fe, honestidad y sentido humano.

 Soy un convencido de que jamás podré permanecer de brazos cruzados y muchas cosas me dan la razón para no hacerlo, como lo dicho por Albert Einstein de que “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por los que se sientan a ver lo que pasa”.

 Una lucha entre laberintos llenos de espacios en blancos, sin respuestas aparentes, desplazándonos en malabarismos, sólo iluminados por antorchas de ideas morales en medio de una guerra atroz, sangrienta e invisible, pero, tan real como simbólica, así como es la vida misma.

 Cada día somos más desconocedores e ignorantes de cómo han acontecido los hechos a todo lo largo de la humanidad y cada día queremos engañarnos más sobre ese futuro inmediato de la historia y la consecuencia que arrastran la perversidad, la maldad, las indelicadezas y las traiciones, como si todo fuese por siempre. ¡Tremendo error descuidar esos inesperados hechos precursores que hacen cambiar en cualquier momento la historia!.

 En estos momentos sería interesante discutir, si en verdad el pensamiento más fugaz obedece a un dibujo invisible, -que algunos llamamos un ideal- y que este puede llegar a ser real, a concretizarse en hecho o en una forma secreta, pero,  ciertamente realizable en un plazo finito, como sería la eliminación por fin y para siempre del legado perverso, distorsionado, indelicado, criminal y ruin, representado por Trujillo y la Señora Corrupción.

 Interesante cuestionamiento que no admite medias tintas ni hipocresía para ser efectivo. Todo lo que me ha tocado vivir es como una historia irreal, difícil de  distinguir entre esa mezcla de sucesos, donde muchos han pretendido beber el agua inmortal para tratar de limpiar su remordimiento por la contaminación y falsedad de sus hechos pasados, mientras otros tratan de imitarlos creyendo que todo el tiempo será igual: Dejar hacer-dejar pasar, sin mayores consecuencias, sin darse cuenta que están jugando a la ruleta rusa.

 La vida nos da tantas y variadas señales sobre lo que aspira y anhela de nosotros y sin embargo, nos negamos a escucharla, nos tapamos los oídos para ignorar todo aquello que nos advierte pero que nos negamos admitir. La vida nos enseña que todo hombre le puede ocurrir todas las cosas dentro de un tiempo determinado. La felicidad, el triunfo, el fracaso, la alegría y la amargura, porque por igual es acreedor de la bondad,  pero,  también a la traición, como  consecuencia, ya sea por su buen comportamiento o sus infamias pasadas, aunque algunos se llegan a creer que llegaran o son inmortales, condición esta que sólo el hombre se lo llega a creer vanamente, pues para todos los demás animales esta condición no existe, pues ignoran lo que el hombre quiere y pretende ignorar; la muerte.

 Si llegase a producirse el movimiento y las condiciones en la cual el hombre descubra,  que es un ser para vivir en sociedad y dentro de esta como ente activo, productivo y digno de los demás, en ese momento que el hombre se interese tanto por el, como por los demás, en ese momento que las desdichas de sus congéneres sean por igual nuestras desdichas, entonces daremos inicio a nuestra razón de ser en esta tierra, ser parte de la desdicha general, en busca de redimir ese pecado original que nos atormenta y persigue a todos por igual,  desde la cuna hasta la tumba.

 Muchos le ponen diferentes nombres y hasta apellido a este pecado original, aunque todos convergen en la misma esencia: La Ambición, la Vanidad y el Orgullo, son las madres de todas las bajezas que engendra el ser humano, porque de manera general se ha demostrado que “la saciedad de todos los deseos proporciona la saciedad de la vida”. Es a partir de esa premisa cuando se inicia la carrera sin sentido en busca de lo absurdo, conduciendo entonces la vida en un péndulo que lo conduce sólo del dolor al hastío, donde la vida pierde el sentido y se pierde la fe en esos ideales que han servido de motivación y guía, cuando se ha perdido la voluntad de luchar, es entonces cuando solo se aspira a la llegada de la inevitable muerte, en medio de amarguras y frustraciones.

 Quisiera lograr ignorar el presente y llegar a ese olvido selectivo e imposible de las circunstancias y acciones diversas e ingratas que infectan en ocasiones mis noches, que mientras perdura y ante la impotencia para describir o cambiar este laberinto hediondo y traicionero que nos circunda, únicamente puedo soportar torpemente este desvivir buscando respiro entre este vivir irracional, cuya sola existencia y perduración constituye una ofensa para los hombres de buenos principios.

 Hay ocasiones, en que dentro de este laberinto, inundado de bajezas e iniquidades, me viene a la mente Simón Bolívar cuando expresó: “Estoy en el caso de perder el camino de la vida, o de seguir siempre el de la gloria”, y, ciertamente, no hay otra salida, sólo hay un camino trazado y, es aquel que nos ha enseñado que no “todos los enemigos se vencen con el filo de la espada”, ya que para algunos, con la indiferencia es suficiente y sobra, mientras para otros, es necesario continuar en el difícil arte de infundir sentimientos de honor, dignidad y honestidad, buscando en ellos el renacer de los mejores sentimientos que puedan albergar dentro de su alma (si es que la tienen).

 Y como esta tarde no es para amaigue, prefiero ser portavoz de Juan Antonio Alix, para decir; “Con naidie quiero decusión/ poique mi pluma e pequeña/ y la eparencia me enseña/ que peideré la cuetión./ Trabajaré poi la unión/ dei Pai en generai,/ pué yo debo coperai/ ai adelanto y progreso/ y si to no tan por eso/ “A onde iremo a parai”. Quizás llegará el momento que sólo diremos,  a golpe de guira, tambora y acordeón, ¡que siga la fiesta!. Si señor!.-

E-mail: rafaelpiloto1@hotmail.com

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