Opinión

Irene en San Cristóbal

Irene en San Cristóbal

La tormenta Irene, aunque no tocó directamente suelo dominicano, gracias a Dios,  sus lluvias, vientos y marejadas dejaron grandes huellas, especialmente secuelas trágicas y dolorosas en el municipio y la provincia de San Cristóbal, que ha sido la que más ha sufrido, igual que el glorioso  San José de Ocoa.

La impotencia de de hombres, mujeres, niños y adultos en San Cristóbal y otros lugares del país,  me acosa los rincones del alma, pues allí fueron 2,300 familias en refugio, casas de familiares y amigos, aparte de graves daños a la agricultura, puentes y vías terrestres. Destruyó viviendas, ajuares y mercancías en perjuicio de mucha gente, dejó comunidades incomunicadas, y el quejido lastimero de tantos ciudadanos que todo lo perdieron, menos la fe en Jesucristo.

Hasta ahora, diez personas desaparecidas y algunos rescatados y más de cien sectores afectados, incluyendo los municipios Cambita, Villa Altagracia, Nigua, Haina, Los Cacaos, Los Mineros y zonas aledañas.

Como la verdad en todas partes lo es, debemos destacar la rapidez con que el gobierno del presidente Fernández acudió en auxilio de los afectados, reparando  vías, enviando a San Cristóbal al ministro de las Fuerzas Armadas, teniente general Pérez Féliz, al jefe de la Policía Nacional  José Polanco Gómez, al director de la Defensa Civil, ex general Luna Paulino, y los ministros de Salud Pública y de Obras Públicas, al eficiente director de los Comedores Económicos  Nicolás Calderón y a la directora del INAVI, ingeniera Fernández.

El presidente  se trasladó a San Cristóbal a parar la situación, lo que llena de satisfacción y regocijo a nuestra gente.

Hacemos un llamado al pueblo de San Cristóbal y sus entidades a cooperar con quienes sufren y claman. También resaltamos la labor del gobernador, ingeniero Gamaliel Montás, del alcalde Raúl Mondesí, del Presidente y Miembros de la Defensa Civil que instalé en la Gobernación en  1971, cuando fui director ejecutivo y dirigí como titular el gobierno, junto a mi amigo José Israel Jiménez (Negrín), y otros ciudadanos, recordando al gran coronel Federiquín Guerra Relad.

Los bomberos de mi pueblo, el director de la Defensa Civil de allí y su valioso personal la Comandancia Policial, Las Fuerzas Armadas, el hospital Juan Pablo Pina, la Cruz Roja, la dirección y médicos de otros organismos, las juntas de vecinos y la brillante labor de la prensa local y nacional. El diputado Nelson Guillén, a quien suelo ver por fotografías, se fajó.

Hicimos varias sugerencias al presidente Fernández, como prohibir por decreto la construcción de viviendas en la margen de los ríos Nigua y Yubazo y en otra parte del país y mantener esas áreas custodiadas por miembros de las Fuerzas Armadas. Solicitamos reparaciones de viviendas, ampliación de alcantarillado (con más de 60 años de construido), búsqueda de terreno y ayuda a quienes carecen de recursos, y una mora del Banco Agrícola para agricultores y personas que perdieron sus cosechas.

Con el debido respeto, solicitamos al presidente Fernández la realización de un Consejo de Gobierno en San Cristóbal, con participación de nuestras autoridades, juntas de vecinos, grupos sociales y sectores de esa comunidad y otro Consejo en San José de Ocoa… Pueblos hermanos y heroicos.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación