Opinión

Isaac y sus colas

<P>Isaac y sus colas</P>

Las tormentas están de moda por nuestra posición de país caribeño y son frecuentes en los últimos 6 meses de cada año. Aunque no soy meteorólogo, tengo experiencia, dada por el privilegio de haber trabajado  sin descanso 70 años de mis 75 cumplidos, y coleando con más ilusiones que nunca,  dispuesto a seguir ayudando modestamente, como he hecho a todos los que me  han utilizado y no voy a cambiar, porque nací para ello, modestia aparte, sin cobros ni factura, lo juro. Este introito sobre la tormenta Isaac, a Dios gracias llegaron reflejos, afectaron el Sur y hubo desborde de ríos y calles victimas de malos filtrantes heredados inclusive en la misma capital, además de inmensos   daños en el agro y  paralización en las actividades principales, que constituyen gastos extraordinarios en un país con déficit acumulados conocidos,  pero afortunadamente el gobierno presidido por el  licenciado Danilo Medina Sánchez, se esmeró preventivamente en todas las áreas sensibles. Instrucciones repetidas y humanas, y  el maestro Todopoderoso Dios, desviaron dicho fenómeno meteorológico y sus capacidades destructivas a otros lares, como ha sucedido con  otros ciclones anteriores.

Pero es justo resaltar que sobraron las preocupaciones legítimas de nuestras autoridades, algo saludable en un país resentido, a pesar del esfuerzo del anterior gobierno. Se  cosecha lo bueno y lo malo, y por ello el presente  recordatorio con mis amigos del gobierno pasado, puedo decir que siempre deseamos  lo mejor para todos, y constructivamente como impone la democracia.

Estos fenómenos  fuertes siempre dejan contaminación, basura amontonada que produce enfermedades. Las autoridades han repetido estar preparadas para actuar.  Afortunadamente,  como el BID y otras, tienen un  fondo para ayudar en estos desastres. A propósito, fue muy mensajero ver inmediatamente la presencia del nuevo Jefe del Estado inspeccionando los daños y pudo comprobar el repetido problema del aproche de los puentes afectados por las fuertes corrientes de agua que trajo ISAAC. Los puentes que tenemos, muchos de ellos con más de  40 años, se teme que no todos tengan sólidos soportes y buena base que ofrezca seguridad con las aguas en ocasiones parecidas.

Ello impone darle un nuevo seguimiento a dichas obras y revisar las demás para evitar paralizaciones.

Los ciclones, huracanes o tormentas antes les llamaban temporales y no se conocía en profundidad la Meteorología, hoy hay muchos estudios y se determina su calificación por grado.

En el país hemos sufrido docenas de dichos fenómenos en los últimos 40 años como el David en 1979, el Flora y el Georges. Nunca he podido olvidar lo que vi en New Orleans, Estados Unidos, cuando el huracán Katrina destruyó aquella ciudad.

El Nacional

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