En el 2010, la Organización de Estados Iberoamericanos estableció que en un plazo de 20 años todos los escolares del nivel primario deben recibir tres horas semanales de educación física escolar, impartida por un profesor especializado en esa disciplina.
En la República Dominicana, el Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña ( ISFODOSU) trabaja para cumplir esa meta, formando los profesores de esa materia que amerita el sistema educativo.
La semana pasada, el ISFODOSU realizó el Taller de Rediseño Curricular de la Licenciatura en Educación Física, con el objetivo de adecuarlo a los nuevos enfoques científicos y pedagógicos de esa área educativa.
El taller estuvo a cargo del especialista argentino, doctor Raúl Gómez y fue inaugurado durante un acto encabezado por la rectora del ISFODOSU, maestra Ana Dolores Guzmán de Camacho.
Gómez, consultor internacional de educación física, analizó los propósitos de esa carrera y el perfil de las personas que ingresan y egresan a la misma.
Analizó, además, el campo ocupacional de los egresados de la licenciatura en educación física escolar, las estrategias de aprendizaje y la evolución del programa de esa carrera en el contexto internacional.
Manifestó que en el siglo xx primó la idea de que la misión de la educación física escolar era prepara los estudiantes para que fueran campeones olímpicos.
Ese modelo ha fracasado estrepitosamente, porque hoy los jóvenes están más cerca del rock que de la cultura motriz, manifestó.
Hay muchos niños y niñas que le deporte no les interesa, pero sí les interesa la danza, el ballet clásico, el ballet folclórico, el merengue, el rock, precisó.
En consecuencia, consideró que esas disciplinas deben ser materia de estudios de la educación física escolar.
Dijo que la República Dominicana, por ejemplo, debe recuperar y llevar a las escuelas los juegos de los pueblos originarios, de las tribus que existían antes de la llegada de los españoles y crear formas de aprenderlas.
Uno puede aprender a bailar merengue o salsa en la casa, pero mejor se aprende en un contexto educativo, donde además de aprender la coreografía de merengue, de salsa, tú puedes aprender a organizar un proyecto grupal, puede aprender con otros, puede inventar formas de movimiento, reflexionó.
Es decir, yo puedo aprender merengue en el salón baile, pero es mejor aprender, además de ahí, en la escuela, porque en la escuela el profesor puede armar grupos de a cuatro, puede poner la música y pedirle que inventen otra forma de hacerlo, concluyó el especialista internacional.

