Una gran consternación sienten muchos sectores de la vida nacional, por la muerte de la insigne educadora Ivelisse Prats Ramírez de Pérez, cuyo deceso deja una brillante impronta no solo en el magisterio, donde hizo una fecunda labor, sino en el escenario político en la formación de jóvenes que hoy desempeñan roles estelares en el quehacer de funciones públicas y en los puestos dirigenciales de varios partidos que hoy inciden en la toma decisiones de Estado.
Austera y frugal, Ivelisse fue la formadora de muchos profesionales de varias generaciones, pues la enseñanza la inició a temprana edad, y aun en la senectud de su vida, continuó con su labor docente, inclinada a preparar jóvenes, quienes le impregnaban energía para seguir trillando el camino como pedagoga y didáctica por excelencia.
Su sensibilidad social, la llevó a crear la Asociación Dominicana de Profesores y fue la pionera en la creación del hospital para los maestros con un plan de seguros conocido por la sigla de Semma, que hoy constituye una gran conquista para brindar un servicio extraordinario a los maestros activos y pensionados.
Ivelisse fue formadora de varias generaciones
Miles mueren sin dejar legado , pero la extinta educadora, con una vida llena de morales, valorada en la escala más alta de la condición humana, merece un homenaje perenne y ser elevada en el pabellón de los inmortales por sus virtudes inmaculadas.
Erigir un busto en el futuro, en la parte frontal de la ADP u otro lugar digno de su estatura, sería un homenaje merecido a una mujer que nunca dio cabida al odio ni al rencor en la inalterable blancura de sus sentimientos.
La conocí y la traté. Mientras cubría como periodista la UASD como fuente noticiosa, junto con Mario Emilio Pérez que laboraba en el periódico El Caribe, y en ese trajín diario, el colega se inclinó por ella que aún en aquella época, el tiempo no había erosionado su belleza, logrando una feliz unión matrimonial, muy sólida y ejemplar, que estoy seguro que su partida produce un inmenso vacío en el escritor costumbrista, muy apreciado en la colectividad periodística y en los círculos intelectuales.
Por: Hugo Ysalguez
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