El legendario basquetbolista, Michael Jordan, sorprendió al público al rechazar la etiqueta de «GOAT» (el mejor de la historia) y confesar el peso psicológico que supuso su dominio en las canchas durante los años 90.
En conversación con CBS Mornings, la leyenda de los Chicago Bulls abordó temas que rara vez toca, desde su actual batalla legal con NASCAR hasta la naturaleza de su competitividad «enfermiza».
Al ser cuestionado sobre si el deporte tiene espacio para más de un «más grande de todos los tiempos», Jordan fue tajante: «En el baloncesto no existe tal cosa como el GOAT».
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Jordan también se sinceró sobre lo que llamó la «carga» (burden) de su etapa final en la NBA. Explicó que vivir bajo la constante mirada pública y tener que cumplir con las expectativas que todo el mundo proyectaba sobre él se volvió agotador.
«Llega un momento en que dices: ‘Estoy cansado de hacer esto’. Ya no tengo nada que demostrar», confesó Jordan, explicando por qué buscó una vida más privada tras su retiro, aunque admite que el «gen competitivo» sigue dominando su día a día, incluso en actividades triviales como vestirse más rápido que su esposa.
Jordan: Revolución en el asfalto
Actualmente, Jordan ha trasladado esa intensidad a NASCAR, donde no solo compite con su equipo 23XI Racing, sino que lidera una demanda contra la organización por lo que considera un modelo de negocio «injusto» para los equipos.
«Incluso si pierdo la demanda, habré despertado a la gente para que entienda que lo que están haciendo está mal», sentenció, dejando claro que su objetivo actual es cambiar las reglas del juego en el automovilismo, tal como lo hizo en el baloncesto.

