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Juan Pablo Duarte

Juan Pablo Duarte

Oquendo Medina

Por: Oquendo Medina

oquendomedina@hotmail.com

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El profesor Juan Bosch escribió en una ocasión, refiriéndose a Duarte y la creación de La Trinitaria, en un trabajo que apareció publicado en Vanguardia del Pueblo, correspondiente a la semana del 11 al 20 de julio de 1976, lo que el lector disfrutará al momento: «Una cosa es tener una creencia y poner en ella toda la fe de que es capaz el alma humana y otra cosa es dedicarse a convertir esa creencia en realidad, y Duarte fue capaz de hacer esto último.

Ahora bien, para hacerlo tuvo que escoger un método de organización de los dominicanos que pudiera dar resultados, y lo que debe sorprendernos es que el método escogido fuera el de fundar una asociación secreta formada por doce hombres, todos jóvenes, que el propio Duarte escogió tomando en cuenta sus condiciones intelectuales, morales y hasta físicas; es decir, tomando en cuenta su calidad.

Para Duarte, la lucha que debía llevarse a cabo tenía que ser organizada partiendo de la calidad política y humana de los que iban a dirigirla.»

No cabe duda, desde su nacimiento, La Trinitaria se convirtió en el vehículo responsable de cargar toda la dinamita que se requería para explotar y encender la sabana libertaria.

Y, efectivamente, así sucedió. Puesto que 5 años y 8 meses después los dominicanos recibirían, por primera vez, los aires de pura libertad que vertiginosamente se acercaban.

Definitivamente que, a partir de la conformación de La Trinitaria, sin menospreciar a La Dramática (1839, grupo teatral de evidente agitación política) ni a La Filantrópica (1840, supuestamente creada para obra de beneficencia, pero con un evidente trasfondo político) comenzó a escenificarse en nuestro suelo la lucha entre liberales y conservadores.

Para ese entonces se daba una especie de unidad y lucha de contrarios entre los trinitarios y los hateros, a sabiendas de que los intereses de uno jamás terminarían siendo los intereses del otro. Por de pronto, era de rigor estrechar los lazos para poder hacerle frente al enemigo común: el gobierno haitiano.

El Nacional

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