En un análisis semiótico del actual gobierno se puede perfectamente colegir que uno de sus ejes fundamentales es satanizar las ejecutorias de las anteriores autoridades.
En ese contexto es que interactúa la presente administración, queriendo dar la sensación de ser luciérnaga en medio de la oscura noche de la crisis que hace añicos a la sociedad dominicana. Cada funcionario o funcionaria acepta la partitura musical y sin salirse de la tonalidad, ejecuta su parte sinfónica.
Como músico aventajado de las melodías gubernamentales del momento, el ministro encargado de Proyectos Estratégicos y Especiales de la Presidencia (Propeep), José Leonel (Neney) Cabrera, en una entrevista para un importante medio de comunicación, y refiriéndose al pasado programa Dominicana Limpia, dijo: “La verdad es que nadie sabe qué pasó. Excepto que se compraron algunos equipos con aproximadamente 250 millones de pesos, después, con el resto, los 1,750 millones, no sabemos qué hicieron y por eso estamos auditando”.
Al parecer el papel de “dios Jano” no le sienta bien al ministro Cabrera, pues inmediatamente después de sus afirmaciones, recibió la demoledora respuesta por parte del anterior director del Propeep, Domingo Contreras, quien sacó a relucir que una millonada gastada en Dominicana Limpia fue para pagarle a las empresas de Neney, lo que hace más interesante los resultados de las auditorías que se llevan a cabo en esa dependencia estatal.
Tocando su instrumento bien afinado, Neney es funcionario por naturaleza, perremeísta de corazón, presentista por necesidad, y político de profesión. Hecha esta salvedad hay que estar contestes de la capacidad ubicua de estar en varios lugares a la vez; ser juez y parte, que es en donde se podría enmarcar las aseveraciones de Cabrera, que al ser rechazadas por Contreras, éste último, ni tonto ni perezoso le quiso significar el peligro de escupir hacia arriba.
Por: Elvis Valoy
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