Si una jueza no consiguió protección ¿qué se puede esperar de un ciudadano común y corriente? Es el caso de la magistrada Aleyda Fernández, de San Francisco de Macorís, quien resultó con un hombro fracturado cuando fue arrastrada por asaltantes para despojarla de un bolso.
La jueza no encontró la protección que dijo había solicitado en varias ocasiones a las autoridades. Por lo delicada de sus funciones como ejecutora de la pena había pedido custodios que jamás le asignaron. Cuando se desplazaba por la calle Ingeniero Guzmán Abreu, próximo a su residencia, una pareja que viajaba en una motocicleta le tomó el bolso con tanta fuerza que ella cayó al suelo.
Apenas había abandonado el Palacio de Justicia, donde tiene su despacho, cuando ocurrió el incidente. Aunque es cuestionable que no se le proporcionara la custodia que había pedido, el caso de la magistrada evidencia la inseguridad que prevalece en la nación, que es lo que tienen que enfrentar las autoridades.

