Desaparecieron las causas de los juicios populares que se realizaban por un déficit fiscal de 200 mil millones de pesos? ¿Ya no hay motivos para protestar por la corrupción? ¿Se superaron las razones de protestas por la impunidad que Danilo garantizó a los funcionarios pasados, muchos de los cuales se quedaron en sus puestos?
Estas preguntas van dirigidas a los jóvenes de clase media y apartidistas que estaban a la cabeza de esas justas protestas, a los que les pido que confirmen a desmientan la información que me ofrecen de que sus problemas particulares fueron satisfechos por el oficialismo, previa identificación individual por los organismos de seguridad del Estado.
No tengo elementos de juicio para una cosa ni la otra, simplemente observo silencio desde diciembre 2012. Un silencio similar al de Juan Hubieres, diputado y empresario del transporte que se identificó con los ideales del Che Guevara y enfrentó con valor los desaciertos del gobierno peledeísta.
Otro que ha optado por el bajo perfil es Fidel Santana, joven que exhibe ecuanimidad expositiva, pero firmeza en los reclamos a través del Falpo, grupo revolucionario cuya capacidad de operación ha estado focalizada, sobre todo, en la línea Noroeste.
Y del PRD no hay que hablar, porque a raíz de la muerte de Peña Gómez su divorcio con las causas populares ha sido total. Y aún uno se sus sectores pretendiera rectificar su conducta, resulta imposible por la crisis que atraviesa, la cual, inducida por el oficialismo, podría mantenerse por mucho tiempo.
Guillermo Moreno es el único opositor que da muestra de vida. Recientemente sometió de nuevo a Fernández ante la justicia, mediante un expediente bien documentado y que involucra a la Funglode en lavado de activos. Se sabe que el expediente no prospera, pero es una forma de mantener los juicios populares.

