Desconocía la jerarquía, dimensión y alcances de la JAC, Junta de Aviación Civil. Admito mi ignorancia sobre el particular, y me uno al gran interés y respeto que este organismo ha despertado, en los últimos meses, en la población, dada su destacada participación en diversos aspectos de su competencia.
Depende del Poder Ejecutivo, creado mediante la ley 491-06, promulgada en diciembre del 2006, con la finalidad de fijar las políticas aerocomerciales, regular los aspectos económicos del transporte aéreo y asesorar al Presidente de la República en todo lo relacionado con la aviación comercial.
Ha sido así desde su creación, pero cabe preguntarse ¿adónde estuvo metida todo este tiempo una entidad de tanta relevancia y compromisos con el futuro económico del país? Ya lo decía Nietzsche, una obra no vale por sí sola, cobra importancia y notoriedad por quién o quienes la ponen en escena.
Es probable que sus anteriores presidentes y demás ejecutivos, sin desconocer la magnitud y propósitos a manos, se limitaran a un rol burocrático u ordinario. Para ser justos, también es posible que estuvieran atados a presupuestos con serias limitaciones.
Lo cierto es que a parir de este gobierno el cambio la JAC ha sido más que notable.
La ley y el reglamento siguen siendo los mismos con funciones que apenas activadas se han multiplicado de manera asombrosa, a tal grado que las instalaciones en que opera le resultan pequeñas. Entre sus funciones, está la de otorgar permisos especiales a favor de los operadores aéreos extranjeros que realicen vuelos comerciales internacionales no regulares o chártes.
Los avances logrados por la JAC, resumidos en las pinceladas que permiten estas líneas, tienen en su presidente, José Marte Piantini a un gestor de primer orden para alcanzar estos logros, con cuyo entusiasmo y empeño le ha dado impulso y dinamismo en una muestra palpable de que el cambio es una realidad provechosa para el desarrollo y crecimiento económico del sector que representa, por tanto, para el país.
Marte Piantini interpreta, por supuesto, aspiraciones y propósitos del presidente Luis Abinader. Los grandes hombres se crecen en medio de las peores crisis, y esta del Covid19 representa un gran desafío a ser superado.
Sin entrar en un rango de competencia, es evidente su liderazgo y primacía en materia de aviación civil. Tiene dominio de los recursos jerárquicos contra las decisiones del IDAC, interpuestos por ante este organismo.
Por: Eduardo Álvarez
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