Opinión

Juramento de Rosario

Juramento de Rosario

Recientemente, el distinguido presidente de la Junta Central Electoral, doctor Roberto Rosario, hizo un juramento ante toda la conciencia nacional  en relación a las cercanas elecciones del 20 de mayo del presente año. El rector de la Junta Central Electoral expresó entre otras cosas: “Juro por Dios, la patria, mi familia y mi honor que el certamen electoral de mayo será realizado con nitidez y pulcritud, que no deje lugar a dudas”.

Con tan elocuente juramento, el doctor Rosario contrae un sagrado compromiso moral ante la nación y la historia, porque precisamente éstos son los anhelos de la inmensa mayoría del pueblo dominicano, de que jamás se tergiverse el conteo de los votos en las diferentes mesas, centros electorales, tanto en el país como en el extranjero, donde por primera vez los dominicanos residentes   ejercerán el sufragio para elegir diputados y diputadas, uno de los grandes sueños e ideas del doctor José Francisco Peña Gómez,  verdadero líder del país, a quien en dos ocasiones le robaron la Presidencia de la República con sarcasmo e ironía sucias y denigrantes.

No se pude olvidar esos monstruosos fraudes. Basta leer el libro recién publicado del distinguido y eficiente embajador enviado por organismo internacionales, quien comprobó a plenitud y cierto tan perversas actitudes de lo que se piensan que la república es una herencia universal que les pertenece, olvidándose esos sectores que la política y las funciones públicas son pasajeras como el viento, cuando besa el rostro de los cabellos de la mujer del pueblo.

Enrique Tierne Galván refiere que “ el poder es como un explosivo: o se maneja con cuidado o estalla”.

 El doctor Roberto Rosario es un destacado jurista, conocedor de la política y de las  leyes electorales vigentes. Si actúa, y cumple su juramento, se casará con la gloria y el futuro le pertenecerá, pues como escribió Gaspar Melchor de Jubillano: “El verdadero honor es el que resulta del ejercicio de la virtud y del cumplimiento de los propios deberes”.

Los integrantes de la Junta Central Electoral son ciudadanos y ciudadanas con fehaciente fuerza moral, aparte de las simpatías políticas que pudiesen sustentar y deberán actuar con fiel apego a la verdad, pensando más en la situación que vive nuestra República y el principio bíblico de Jesús: “Y conoceréis la verdad y ella os hará libres”.

Quiero felicitar sinceramente al destacado juez de la Junta Central Electoral, doctor Eddy Olivares, por su magnífica labor y la templanza con que viene actuando, el fiel acatamiento de sus sagrados deberes y exponiendo a la nación sus puntos de vista con apego a la ética, así como con respeto a la Constitución  y a las leyes. Siga adelante, querido amigo, siempre.

El Nacional

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