Antes eran irreverentes, incorregibles, entusiastas, revolucionarios, pendencieros, libidinosos, rabiosos, románticos, geniales, fieles, idealistas, informales, curiosos, justos, irreductibles, familiares, chistosos, célibes, líderes, relajados e inconformistas.
Ahora son conservadores, pusilánimes, seriotes, reflexivos, violentos, recalcitrantes, retrógrados, mentecatos, rosca izquierda, desmemoriados, impacientes, arrogantes y muchas veces; simuladores, perfeccionistas, deshonestos y autoritarios.
Hoy, los hay de toda laya, ciencia y carácter. Pero antes, cuando eran jóvenes, eran libres y alegres, estudiosos y dedicados, cabezas de grupo y lo más destacado de su entorno y comunidad. Se trataba de novísimos soñadores de los que se esperaban mejores resultados.
