Madrid, 12 de Junio (EFE).- Los cuatro principales candidatos españoles preparan para mañana el único debate televisivo, que se perfila como protagonista de la campaña ante unas elecciones en las que, según las encuestas, ningún partido tendría mayoría suficiente para gobernar.
Mariano Rajoy, presidente del Gobierno en funciones y candidato del PP (centroderecha), el socialista Pedro Sánchez, cabeza de lista del PSOE, y Pablo Iglesias, candidato Unidos Podemos (coalición de izquierda), renunciaron hoy a participar en actos electorales y dedican el día a preparar el debate con sus asesores.
Sólo el cabeza de lista de Ciudadanos (liberales), Albert Rivera, intervino este domingo en un mitin en la ciudad de Valencia, tradicional “feudo” electoral del Partido Popular, antes de retirarse a preparar el encuentro.
Es la primera vez que los cuatro participan en un debate, pero también es la primera ocasión en que hay cuatro partidos con una importante representación parlamentaria, después de que en las elecciones del pasado 20 de diciembre se rompiera el tradicional bipartidismo entre PP y PSOE, que había imperado en España en los últimos treinta años.
En la campaña electoral de diciembre de 2015 Rajoy no asistió al debate a cuatro y envió a la vicepresidenta del Gobierno y número dos por la lista del PP por Madrid, Soraya Sáenz de Santamaría. Sí debatieron Rajoy y Sánchez, pero en un cara a cara, el formato tradicional en las elecciones españolas, desde que se celebró el primero en 1993.
El líder del PP encara el debate de mañana con una actitud constructiva y está preparado también para responder, con argumentos, a los ataques que puedan dedicarle sus rivales, según su equipo de campaña.
La estrategia para esta cita, señalan fuentes del PP es hacer una intervención “positiva y propositiva”, en línea con la campaña “a favor”, tal como expresa el lema del partido. Rajoy dijo hace unos días que ésta es una cita importante, pero que no hace ganar o perder unas elecciones ni tampoco decide quién será el próximo presidente.
Por su parte, el PSOE considera que el debate de mañana “no es tan decisivo” como pueda parecer, pero lo ve como un punto de inflexión, al ser el único de toda la campaña, y una oportunidad para movilizar a su electorado, según fuentes del equipo de Pedro Sánchez.
El candidato socialista pondrá el acento en el esfuerzo desarrollado durante los últimos meses para intentar formar gobierno, según las fuentes. Sánchez fue el único candidato que se presentó ante el Congreso para ser investido presidente del Gobierno, pese a haber quedado en segundo lugar, después de que Rjoy declinara la propuesta realizada por el rey Felipe VI.
Pablo Iglesias afronta el debate con cautela y prudencia, y espera marcar la línea y llevar la iniciativa con datos y propuestas, respondiendo con “calma” a los previsibles ataques, según explican fuentes de Podemos.
Para este partido, que comparte candidatura con Izquierda Unida, este debate a cuatro no se presenta tan crucial como lo fue en la anterior campaña electoral, donde Pablo Iglesias se presentaba por primera vez a unas elecciones nacionales.
Albert Rivera está trabajando sobre todo la oratoria, donde más falló en el debate de diciembre, y preparándose para el “contraataque”, ya que en el primero se ciñó mucho en exponer sus propuestas sin entrar en la autodefensa, según dijo hoy a los periodistas tras participar en un mitin.
Los cuatro candidatos procurarán consolidar a sus votantes y sumar apoyos ante unos comicios en los que, según todos los sondeos, ningún partido conseguirá mayoría suficiente para gobernar, un escenario parecido al que resultó de las elecciones del pasado 20 de diciembre y del que no se consiguió un pacto para gobernar. Según las encuestas que publican hoy los diarios El País y La Vanguardia, el PP ganaría los comicios, pero en minoría, seguido de Unidos Podemos y PSOE, que se mantiene como virtual tercera fuerza aunque reduce levemente su distancia con los segundos, mientras que Ciudadanos permanece en cuarta posición. EFE

